Brasilia (DPA) - Las trabas arancelarias que aplican los países ricos a los productos agrícolas y las subvenciones a la producción interna para exportación provocaron una reducción de 12% en los precios de los principales productos agrícolas, según un estudio dado a conocer ayer.
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Si las distorsiones de ese tipo no son corregidas de inmediato, tales políticas van a causar en los próximos 15 años una reducción del poder de compra de la población mundial de unos u$s 56.000 millones, según proyecciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). Estos datos, publicados por el diario «O Estado de Sao Paulo» fueron presentados por el economista y consultor del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Carlos Espinal, en la «II Reunión del Foro de las Américas para Investigación y Desarrollo Tecnológico», que se está realizando en Brasilia. El estudio de Espinal demuestra que si todas las políticas proteccionistas fueran eliminadas en el mundo, los precios agrícolas aumentarían un promedio de 2,3% en los países en vías de desarrollo y 11,3% en los países desarrollados. Es decir que, paradójicamente, los mayores beneficiarios del fin del proteccionismo agrícola serían aquellos que hoy protegen más su agricultura, como los Estados Unidos y la Unión Europea. «La eliminación de los aranceles tendría un impacto inmediato de 2,3% en los precios de los productos agrícolas de los países en desarrollo y de 6% en los precios del mercado mundial. El fin de las subvenciones internas tendría un impacto de 6% y la eliminación de los subsidios a las exportaciones, de 1,5%», aseguró Espinal. En una simulación para verificar cuánto aumentaría el precio de los productos agrícolas con la extinción inmediata del proteccionismo, el experto del IICA concluyó que el precio del trigo subiría 18,1%; el del arroz 10,1%; el del azúcar 16,4% y los productos y subproductos de la ganadería 22,3%.
• Ganancias
Según las estimaciones del estudio, los países desarrollados ganarían con esto unos u$s 14.200 millones, mientras que los países en desarrollo se beneficiarían en u$s 21.500 millones, de los cuales u$s 3.000 millones corresponderían a América latina.
Espinal explicó que la ganancia se produciría porque los productores ya no tendrían que competir con exportaciones subsidiadas por Europa y otros países, y también con el fin del cobro de impuestos sobre alimentos y consumos, cobrados por los Estados africanos.
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