17 de enero 2002 - 00:00

Nuevo sistema de conducción de vides mejora calidad enológica

El 65% de la superficie cultivada con vid en nuestro país- se maneja mediante conducción por parrales, un sistema implantado durante los '60 como respuesta a la importante demanda de vinos comunes de esos años. Posteriormente, la conducción en espalderas permitió disponer de tecnologías de mecanización integral de la producción.

Los nuevos requerimientos del mercado, orientado al creciente consumo de vinos finos, han llevado a profundos cambios en el cultivo de vid que incluyen la reconversión varietal y el diseño de nuevos sistemas de conducción por división de canopia (follaje). En este sentido, la transformación de los parrales y espalderas para optimizar la distribución espacial de la canopia, resulta de marcada incidencia en el proceso de maduración de las uvas y sus atributos enológicos.

El sistema de conducción "Y" bm INTA permite mediante el empleo de brazos móviles- aumentar la superficie de hojas y racimos expuestos a la luz, mejorando el microclima del cultivo. A estas ventajas se suma la facilidad para realizar prácticas mecanizadas de poda y cosecha.

Las primeros evaluaciones organolépticas de los vinos obtenidos por el sistema "Y" bm permitieron diferenciarlos del producto logrado a partir de parrales y espalderas por su intenso aroma frutal, cuerpo y untuosidad y la menor incidencia de atributos indeseables como oxidado y amargo. El nuevo sistema de conducción diseñado por el INTA Mendoza fue reconocido por el Grupo de Estudios sobre Sistemas de Conducción de la Vid (GESCO) con sede en Montpellier, Francia.


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