24 de noviembre 2003 - 00:00

Panorama incierto para la citricultura argentina

Panorama incierto para la citricultura argentina
Hicieron falta años de negociaciones, pero en mayo de este año, la Argentina finalmente logró ingresar al mercado japonés con cítricos frescos -especialmente pomelos y limones del NOA-. Ya se vendieron a ese país casi 900 toneladas por valor de un millón de dólares, y se calcula que se puede llegar a los 20 millones en el mediano plazo. Eso habla del potencial de una actividad citrícola, que goza de poca difusión, pero que efectúa un creciente aporte a la economía nacional.

La Argentina es el octavo productor mundial de cítricos. Aporta 4% de la producción mundial, con 2,6 millones de toneladas anuales. Según el informe Agroalimentos Argentinos, elaborado por el área de Economía de AACREA, la citricultura ocupa a más de 150.000 personas en todo el país.

Alrededor de 5.300 productores abastecen a 400 plantas de empaque para procesar fruta fresca, a 66 plantas que procesan para exportación y a 16 establecimientos que industrializan la producción destinada a jugo.

La superficie implantada con frutales cítricos en todo el país totaliza 156.230 hectáreas. Las naranjas ocupan 64.000 hectáreas, los limones 43.277, las mandarinas 42.698 y el pomelo sólo 6.249 hectáreas; 56,9% de la producción cítrica está instalado en las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy. El resto -39,7%- se encuentra en la región mesopotámica y otro 3,3% pertenece a otras provincias.

La Argentina es el primer productor mundial de limón. Con una producción anual de 1,3 millón de toneladas, posee 29% de participación mundial. Los principales clientes son los países del Hemisferio Norte, que compran durante el período en que no tienen producción propia.
Durante los últimos cuatro años las exportaciones argentinas de limón fresco tuvieron un incremento permanente. El principal destino es Europa Occidental, con Holanda como primer importador. Los países de Europa oriental, como Rusia y Polonia, están creciendo en participación. Tucumán acapara 90% de la producción limonera nacional, lo que transforma a esta provincia en el primer productor e industrializador de limón del mundo.

¿Cómo incidió la devaluación y la apertura del mercado japonés sobre la situación de los productores?

Otto Gramajo, un productor del CREA San Patricio, de Tucumán, que posee 90 hectáreas de limoneros, señala que, en el caso de la producción destinada a la industria (45% del total), el diferencial de precios es absorbido por las fábricas. «En 2001 la industria pagaba 60 dólares la tonelada. Hoy paga entre 120 a 140 pesos», dice Gramajo. Y recuerda que durante 2002 se pagaron apenas 60 pesos. «En nuestro rubro siempre hubo buen diálogo entre los productores y los industriales, aunque hoy esa situación corre peligro porque la industria tiende a bajarnos los precios» dice el productor.

• Arbitraje

«La producción de limones nació sin intervención del Estado e hizo un buen camino; pero si esta situación se mantiene, el gobierno deberá arbitrar», agrega. Mejor suerte tienen aquellos que exportan o venden a exportadores. En esos casos se pueden obtener entre 60 y 70 dólares por tonelada. «El promedio ente las ventas a exportadores y a industriales locales ronda los 150 pesos por tonelada», dice el entrevistado. Gramajo se muestra optimista por la apertura del mercado japonés, pero mantiene una actitud cautelosa. Si bien cree que en el futuro se podrán superar los 20 millones de dólares de exportaciones a ese país, señala que el camino no es tan sencillo. «Japón exige cadena de frío durante todo el viaje, para neutralizar la mosca de los frutos. Esa plaga no afecta al limón, pero los japoneses exigen todas las precauciones. Y si la cadena de frío no es óptima, se puede perjudicar la calidad del limón. Estamos trabajando en ese sentido para corregir imperfecciones», explica Gramajo. El esfuerzo bien vale la pena; Japón, por sus exigentes estándares, es el principal referente del mercado asiático, por lo cual puede transformarse en la puerta de ingreso a ese continente para los limones argentinos. De hecho, ya partió rumbo a China una misión técnica del SENASA con el fin de allanar el camino para el ingreso a ese país de una serie de productos, incluyendo los cítricos. La misión antecede a la que realizará el canciller Rafael Bielsa a comienzos de diciembre. Gramajo supone que pronto se podrá reabrir también el mercado estadounidense para la exportación de limones, lo cual tendría un efecto positivo sobre la producción local.

Gramajo estima que la pérdida de producción de limones debido a la sequía puede superar las 200.000 toneladas. El impacto se hará sentir también sobre la próxima campaña, ya que el limón cuaja en esta época del año, y si el clima está muy seco, el cuaje se pierde por falta de humedad. Se calcula que la menor producción derivará en un incremento de los precios. Eso podría mejorar la rentabilidad de los productores, que actualmente dista de ser óptima, en parte debido a los altos costos fijos.
«En mis 90 hectáreas tengo instalado riego por goteo. La suba del gasoil incrementó notablemente nuestros costos. La rentabilidad hoy es más ajustada que en años anteriores», concluye Gramajo.

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