Tokio (Reuters) - Una veterinaria japonesa que no pudo diagnosticar la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) en una vaca lechera se suicidó. El anuncio se produjo un día después que Japón confirmara su cuarto caso de EEB o enfermedad de las «vacas locas». La mujer, de 29 años, que trabajaba en un centro de salud pública cercano al lugar donde ocurrió el último brote de la enfermedad, en la isla norteña de Hokkaido, fue hallada muerta en su hogar, y dejó una nota pidiendo disculpas por no haber detectado la enfermedad en una vaca Holstein de seis años, dijeron los funcionarios. «Lamento mucho mi fallo imperdonable como veterinaria», se lee en la nota, según Mitsuaki Kawakami, director del centro de salud pública de Kushiro. El diagnóstico de que la vaca estaba enferma con EEB se supo cuando fue sacrificada para procesar su carne. Entonces, los análisis arrojaron resultados positivos. Según expertos, la muerte de la veterinaria confirma las dificultades para diagnosticar la EEB en animales vivos.
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