Precipitaciones generan demoras en las cosechas de soja y maíz
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Las expectativas de rendimiento medio final perfilarían un resultado inferior al excelente de la campaña agrícola 2004-2005, pero posiblemente mayor que el habitual, consolidando un piso en la producción de 40.000.000 de toneladas. Las precipitaciones continuaron retrasando la cosecha mientras que el centro-norte agrícola continuó registrando una elevada proporción de granos verdes. El estado de los cultivos en el Chaco permaneció sin mayores variaciones respecto de anteriores informes. En Santiago del Estero, el norte de Sachayoj persiste con bajas potencialidades, contrariamente al sur de la misma localidad, donde se observan buenos plantíos. A mayor grupo de madurez (longitud del ciclo), mayores expectativas de rinde, llegando aun las sojas de segunda del ciclo más largo a superar en potencialidades a las de primera de ciclos más breves. Esto tendría su origen en el efecto dispar que tuvieron las primeras lluvias de mediados de marzo, según el estado ontogénico de los plantíos.
En Tucumán se aguarda una muy buena cosecha, superior a la del año anterior. El resto del área agrícola central pampeana continúo evolucionandofavorablemente graciasa los distribuidos aportes pluviométricos, destacándose sólo hacia el nordeste de Entre Ríos importantes carencias hídricas que todavía no fueron suplidas.
En cuanto al maíz, las precipitaciones, la elevada humedad ambiental y la prioridad por levantar la soja primero demoran la recolección del cereal, que a nivel local observó un progreso de 20,3% de la superficie apta, equivalente a la cosecha de unas 447.000 hectáreas, acumulando un volumen de grano con destino comercial de 2,6 millones de toneladas.
Es un escenario marcado por una elevada dispersión de los rendimientos, pero con tendencia a elevarse a medida que se recogen lotes no tan dañados por la sequía y se realiza la recolección de los plantíos implantados más tarde y que fueron favorecidos por las lluvias en momentos claves para la definición de los rendimientos.
La producción arribaría a los 14.000.000 de toneladas, observando una caída de 32,7% respecto de la temporada pasada. La disminución de la producción no es solamente atribuible a la merma de la productividad física unitaria, sino también al recorte del área sembrada destinada con destino comercial del grano (13,7%). En el este de Córdoba, en zonas aledañas a la localidad de Marcos Juárez, la recolección llega a 10% del área cosechable.
En el extremo sur provincial, en la zona de Laboulaye, los plantíos entregan unos 6.500 kilogramos por hectárea, mientras en regiones centrales los tempranos recogidos dieron 40 quintales.
En el norte de Buenos Aires, la excesiva humedad del grano y la priorización por la cosecha de la soja determinaron la ralentización de la cosecha con iniciales rendimientos en un contexto de elevada heterogeneidad. No obstante, el rango de los extremos altos parece ser más frecuente y superior a los inicialmente previstos.
En síntesis, y en términos generales, parece ser una constante en la presente temporada la observancia de una amplia variabilidad en los rendimientos, con siembras tempranas (setiembre) muy afectadas por la seca, pero con mejores resultados en las tardías (noviembre), que fueron apoyadas por lluvias en las fases críticas y también por una sostenible estabilidad en los materiales de punta ante condiciones de estrés hídrico.
Finalmente, el clima mayormente seco en el sudeste de Buenos Aires, la zona de mayor producción, promovió un mayor ritmo de la recolección de girasol.



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