Productores quieren trigo más rentable
La rentabilidad del trigo, ante el reciente cierre "temporal" prolongado de los registros de exportación, genera incertidumbre entre los productores. Desde la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (CARTEZ), Néstor Roulet realizó un análisis de la renta del cereal comparativa con la producción combinada de soja. El vicepresidente de CRA deja en claro la coyuntura de la agricultura, a través de la cual se vislumbran las futuras decisiones de los productores.
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La segunda alternativa es la que proponemos desde CRA hace ya bastante tiempo: que el pan sea barato porque el trigo debe ser caro. Si el precio del trigo fuese caro, en lugar de 5 millones de hectáreas se sembrarían 7 u 8 millones; con una mayor producción sería más fácil compensar el mercado interno (Hoy es del 40%, si produjéramos más, sería del 20% o del 10%) y habría un saldo exportable extraordinario, lo que implicaría el ingreso de más divisas al país, la generación de riquezas y la disminución de la pobreza.
Para el cálculo nos basaremos en cuántas hectáreas podríamos sembrar del doble cultivo trigo/soja si el valor del trigo fuera atractivo. Lo primero que tenemos que saber es que de las 16,5 millones de hectáreas de soja que se siembran en Argentina, solamente el 17% corresponde a este esquema productivo. (Cuadro 1)
La pregunta sería: ¿Cómo decide un productor hacer soja de segunda o de primera?. La decisión de hacer soja de segunda, sin dudas, va a estar relacionada con el planteo: «Si el dinero que va a sacar con el trigo cubre el riesgo de pérdida de humedad y de tiempo, que se traducirá en un menor rinde de la soja». A esta ecuación la denominamos «compensación del riesgo».
Si el dinero que deja como ganancia el trigo supera al importe de 10 quintales de soja -pérdida de rinde de la misma por sembrarla después del trigo-el productor decidirá hacer el doble cultivo. Si la ecuación está cerca o por debajo de la misma, sin dudas, rechazará esta posibilidad.
Para este análisis se tomará el valor actual del trigo y la hipótesis de un valor FAS probable, sin el último aumento del 8% de retenciones, sin restricciones a las exportaciones y con mercados transparentes. (Cuadro 2)
Con el precio actual y con un rendimiento de 30 quintales por hectárea de trigo se observa que la compensación para implantar una soja de segunda es muy estrecha, lo que hará dudar al productor si hacer o no un doble cultivo trigo/soja.
Si el precio fuera el del FAS probable, en condiciones de rindes promedios del trigo se vería altamente compensada, por lo que no se dudaría en hacerlo y, en caso de un menor rinde -en las zonas antes mencionadas-, también estaría cubierto, lo que implicaría que muchos productores correrían el riesgo de hacerlo.
Se puede concluir sin dudarlo que con un precio del trigo del FAS probable se aumentaría considerablemente la combinación trigo/soja.
Por otra parte, con la premisa «mayor área de trigo/soja, más producción de trigo» pretendo calcular cuánto más trigo produciríamos, con un aumento del área 40% del doble cultivo trigo/soja, con un mensaje claro al productor al reducir nuevamente las retenciones a 20% y no intervenir en los mercados, lo que le aseguraría el FAS probable (Cuadro 3). En estos números queda claramente establecido que el aumento de 17% a 40% posibilitaría incrementar la producción de trigo en 11 millones y medio de toneladas, con un aumento de 3,8 millones de hectáreas. Si observamos el cuadro 1, la disponibilidad de área para hacerlo es muy importante, sobre todo en la Pampa Húmeda, que serían alrededor de 10 millones de hectáreas de soja que se hacen de primera, con la posibilidad de hacerlas con el doble cultivo.
Ingresarían u$s 3.400 millones de dólares (Cuadro 4) en forma extraordinaria al país y al Tesoro Nacional ingresarían u$s 468 millones, sin contar otros impuestos que generarían más recursos para el Estado, como son el Impuesto a las Ganancias, el impuesto al cheque, etc.
Estas cifras nos permitirían calcular el costo/beneficio para el gobierno, al tomar esta decisión. Si analizamos que la diferencia de precio entre el actual y el FAS probable es de $ 160 por tonelada (es decir, u$s 50 por tonelada) y la multiplicamos por las 6 millones de toneladas del consumo interno a compensar, el dinero a desembolsar sería u$s 300 millones, muy por debajo de los u$s 468 millones que ingresarían en forma extraordinaria por este impuesto distorsivo -con la disminución incluida-como son las retenciones.
Con este trabajo queda claro que cuanto más producción de trigo tengamos en la Argentina, mucho más fácil será hacer la compensación para dejar el pan barato.
Este ingreso de 3.420 millones de dólares generaría, por su valor multiplicativo, ingresos extras al Estado.
Sólo en concepto de retenciones el Estado recaudaría 468 millones de dólares extras -pasarían de 756 millones de dólares a 1.224 millones de dólares-disminuyendo 8% este impuesto distorsivo.
Para aumentar la producción triguera nos podemos basar en el doble cultivo trigo/soja, porque las posibilidades de crecimiento son enormes.
Para lograr estas pautas el gobierno debe dar un mensaje claro en pocos meses más -antes de marzo-anunciando que se toma la decisión de la siembra de trigo/soja.


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