El cultivo de bulbos de tulipán en la Patagonia se presenta como una oportunidad de negocio para la Argentina al colocar el producto en Holanda, país que tiene problemas de conservación del bulbo para obtener la flor en invierno.
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Los agricultores de Holanda, principal productor mundial de tulipanes, deben recurrir a costosos métodos de conservación de bulbos para cultivar la flor en época invernar, pese a lo cual obtienen productos con tallos débiles y con menor tiempo de subsistencia.
Por ese motivo, los bulbos cultivados en la región patagónica durante la contraestación presentan una alternativa para la producción holandesa y una oportunidad económica para la Argentina, según estimaciones del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). El INTA determinó que en Santa Cruz, Neuquén y Chubut el promedio en la tasa de multiplicación de bulbos es de 1,8% y el de rindes de 200 mil bulbos comerciables por hectárea, mientras que en Holanda se obtienen 350 mil bulbos por hectárea. La producción argentina es de buena calidad y los bulbos son más pesados que los holandeses, al tener un mayor contenido de materia seca. Los bulbos llegan a Holanda a fines de abril, cuando los tulipanes de cámara están al límite de la buena conservación.
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