3 de marzo 2006 - 00:00

Ruralistas proponen cambios en sanidad

«El brote de fiebre aftosa en la provincia de Corrientes demuestra, una vez más, la necesidad de recuperar plenamente para el Estado nacional los instrumentos de control y supervisión de sus áreas básicas y esenciales», indicó ayer un comunicado del Frente Agropecuario Nacional.

«Deben corregirse distorsiones que vulneran la razonabilidad económica, jurídica y productiva del fin buscado y que tienden a perpetuarse y a ampliarse a otras esferas de la actividad», indica la entidad que preside Horacio Delguy.

Según el documento, que también firman el secretario de la entidad, Federico Palacio, y el representante del FAN en la Mesa de Ganados y Carnes, Ricardo Villar (quien «descubrió», durante la firma del acuerdo de precios con el gobierno, que las retenciones no estaban contempladas en el compromiso formal).

El Frente Agropecuario Nacional consideró que el Plan Nacional de Lucha contra la Fiebre Aftosa debe corregirse porque:

Sostiene una compleja e innecesaria cadenade protagonistas - SENASA - Coprosas -oficinas locales - fundaciones -vacunadores para aplicar un solo tipo de vacuna.

La Argentina necesita un SENASA con todas sus misiones y funciones indelegables e inclaudicables ejercidas en forma directa y sin curatela intermedia alguna.

Si el actual Plan Nacional de Lucha contra la Fiebre Aftosa permite la existencia de peritos vacunadores -titulados y designados a criterio de una simple comisión local-implica colocar a estas organizaciones paragubernamentales en un escalón ético, científico y tecnológico superior al de las universidades nacionales y centros de altos estudios cuyos egresados -doctores en Ciencias Veterinariasno pueden aplicar ni vender esta vacuna sin el consentimiento de esa instancia local
.

• Inadmisible

No cabe admitir una situación reconocidapúblicamente por el titular del SENASA, Jorge Amaya, afirmando: «La aplicación de los planes sanitarios en las diferentes provincias deben ser aprobados previamente por las Coprosas, las que a su vez delegan esa responsabilidad a las fundaciones locales. La función del SENASA sólo se limita a auditar esos procesos y, como consecuencia, no tiene incumbencia ni potestad en el funcionamiento interno de las fundaciones. Cualquier reclamo debe hacerse a la Coprosa correspondiente».

En cuestiones sanitarias no se puede partirde la base de una presunta irresponsabilidad generalizada de los productores agropecuarios, y que esto implique la designación de unos pocos -salidos de ese mismo universo de individuos poco confiables-, para inocular a nuestros rodeos y a cobrar para hacerlo.

Los controles y certificaciones sanitarios son funciones y misiones indelegables e inclaudicables del SENASA, para lo cual es preciso jerarquizar al organismo y dotarlo de presupuesto y autonomía. Esto último es especialmente necesario en sus oficinas locales.

Los representantes de los sectores que el SENASA controla deben participar dentro del organismo para defender y compatibilizar los intereses empresariales, pero en todos los casos alejados de la conducción y decisiones técnicas, operativas y de control y ejecución de los planes nacionales, certificaciones, inspecciones y verificaciones sanitarias.

A su vez, el Frente Agropecuario Nacional propuso en su documento:

Salir del esquema neoprivatizador de los organismos del Estado que, en este caso, pone en peligro la credibilidad internacional y la independencia técnico sanitaria del SENASA.

Impedir que el fin buscado, en este caso el control y erradicación de la fiebre aftosa, lleve al SENASA, a la Secretaría de Agricultura y al Estado nacional a imponer costos sanitarios, planes de sanidad animal y vegetal y sistemas de trazabilidad y promoción redundantes y onerosos.

Garantizar acciones desinteresadas y políticas de Estado emanadas de la Secretaría de Agricultura de la Nación para que el SENASA recobre la autoridad científica, técnica e intelectual para llevar a cabo su misión con plenitud, y en la permanente búsqueda de la verdad teórica, equilibrio técnico e independencia de la investigación.

Que el actual Consejo de Administración del organismo sanitario se transforme en un verdadero Consejo Asesor Ampliado, ad honorem, con la participación de todas las entidades representativas del sector agropecuario de nuestro país, sin exclusiones de ninguna naturaleza, y para que la incorporación de esos representantes se interprete sólo como necesaria para la compatibilización de los intereses sectoriales.

Que los productores ganaderos puedan vacunar sus rodeos de ganado de manera directa, con los controles correspondientes del SENASA, sin costos extraordinarios ni organizaciones burocráticas paralelas
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Contar con la libre distribución y comercialización de las vacunas contra la fiebre aftosa y brucelosis bovina a través de todos los canales habilitados para tal efecto y controlados por el SENASA.

La habilitación de todos los laboratorios en condiciones de producir y comercializar la vacuna en nuestro país para estimular competencia y precios justos, e impedir actos y conductas relacionados con la producción e intercambio de bienes o servicios que limiten, restrinjan o distorsionen la competencia o que constituyan abuso de una posición dominante en un mercado
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Refundar las oficinas locales del SENASA, modernizarlas, dotarlas de personal suficiente, elementos de trabajo, informática y presupuestos necesarios, para poder garantizar de manera real y eficiente la sanidad y características productivas de cada uno de los establecimientos agropecuarios.

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