Un informe erróneo emitido desde el SENASA hacia la Unión Europea -reconocido luego desde el mismo organismo sanitario-hizo que se restringieran las exportaciones argentinas de carne desde el norte del país luego del foco de fiebre aftosa admitido en Tartagal. Le cuesta a la Argentina remontar dicho percance mientras se espera la visita de los sanitaristas del bloque comunitario que se realizará en abril. Recorrerán campos y empresas frigoríficas para prorrogar autorizaciones y habilitar establecimientos aptos para exportar a dicho continente. Pero la mayor preocupación de los ganaderos durante los últimos días se basa en que «todas las definiciones sanitarias están paralizadas hasta que se vayan los europeos» incluso modificaciones -mejoras-en el sistema de trazabilidad que facilitarían la aprobación de los principales compradores del mundo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Más de un representante de la producción y de entidades que nuclean a asociaciones de productores, coincidía en comentar que desde el organismo sanitario se plantea un «no innovar» hasta que la delegación europea haya partido, aunque no tienen certeza de que algo cambie después de dicha inspección. Hoy son relativamente pocos los productores que se inscribieron para exportar a la Unión Europea y muchos ganaderos se siguen quejando por un sistema de trazabilidad adoptado que les resulta «caro y poco práctico».
Un productor, pampeano y consignatario, sostenía también que «el SENASA está pidiendo que nuestras entidades del campo ayuden a solventar un curso de capacitación para técnicos del organismo, que sería dado por un ex funcionario de la Unión Europea. Ahora también debemos financiar las deficiencias del ente...».
Dejá tu comentario