Se buscan mecanismos para mercado de trigo
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La producción de trigo sigue en el centro de la escena por la evolución de los precios del mercado local.
La actual cosecha de trigo sería de 13,5 millones de toneladas, cantidad que alcanza para atender los 4,5 millones de toneladas para el consumo interno, 1,1 millón para semillas y exportación de harina, y 7,9 millones para los compromisos con Brasil y otros países. El valor de los 13,5 millones de toneladas a 135 dólares por tonelada representa un ingreso para el país de 1.822 millones de dólares.
En el índice de costo de vida, el rubro de los farináceos representa sólo 5%. El valor del trigo en un kilo de pan representa solamente 0,50 centavos en su estructura de costos y es 20 por ciento del valor del pan de $ 2,5, precio acordado con el gobierno.
Mi propuesta busca un mecanismo de subsidio directo, implementado en forma directa con el sector privado, la mejor forma de no agrandar la burocracia estatal. La propuesta tiene como finalidad que el Estado pueda cumplir con la obligación de asegurar la materia prima que necesita el país sin intervenir en forma directa para no deformar el funcionamiento del mercado.
Antes quiero expresar mi preocupación sobre si es racional para la economía del país seguir subsidiando a los 37 millones de habitantes o si corresponde subsidiar solamente a los que realmente lo necesitan, creando un sistema universal de ayuda social, basado en un único padrón y pagado en forma directa por medio de una tarjeta electrónica.
Asumiendo que por ahora hay que subsidiar a los 37 millones de ciudadanos, mi propuesta sería que, sobre un valor determinado del mercado de trigo disponible, funcione un gatillo que en las subas obligue a quienes compran el trigo como destino final de exportación a entregar al mercado interno los volúmenes proporcionales acordados al valor fijado como disparador.
La propuesta en números sería que si las toneladas para subsidiar son 4,5 millones -que se usan para consumo-, el gatillo funcionara a partir de 135 dólares. Cuando el valor del trigo llegara, por ejemplo, a 145, los 10 dólares por tonelada de diferencia por 4,5 millones de toneladas significaría un subsidio de 45 millones de dólares, importe que representasolamente 2,5 por ciento del valor de la producción total de 1.822 millones de dólares.
Estas ideas están orientadas como un mal menor para salir de la coyuntura en la que nos encontramos y de esa forma poder aprovechar las extraordinarias posibilidades que tenemos de aumentar nuestra producción de trigo ante la caída del stock mundial, fenómeno que provocó que el valor en los mercados mundiales llegue a los 200 dólares. Con estos valores funcionando libremente, el mercado nos va a permitir aumentar la producción, con una siembra hipotética de 7 millones de hectáreas y que, por aplicación de una mayor tecnología, podría llegar a una producción de 3.200 kg/ha, cifra que determina una producción de 22,4 millones de toneladas para 2007-2008 (cifra que, al valor actual de 135 dólares en el mercado argentino, representa para el país 3.024 millones de dólares).
A todos estos argumentos económicos -que son totalmente definitorios para no cometer errores en el manejo de las políticas- corresponde agregar que el aumento de la superficie de siembra de trigo permitiría una mejora importante en la rotación con los otros cultivos, potenciando los rendimientos de todas las producciones y promoviendo una agricultura más saludable y sustentable para el suelo y el medio ambiente, a raíz de la disminución del uso de agroquímicos por las nuevas tecnologías aplicadas y el manejo de los cultivos.



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