3 de marzo 2001 - 00:00

Se debe blanquear el comercio de ganado

Se debe blanquear el comercio de ganado
Con el deseo de no hacer más leña del árbol caído, de no juntar cabezas, sino de sentar cabeza atrás de un objetivo en común, nos permitimos recordar conceptos que hoy vuelven a tener actualidad.

En el 1er Congreso Nacional de Fundaciones de Aftosa, en Huerta Grande, Córdoba en noviembre de 1998, manifestamos la necesidad de mantener las fundaciones, readecuarlas a un nuevo status (hoy en peligro), usando las mismas para el combate de brucelosis y tuberculosis. Haciendo hincapié en la trazabilidad a través de dichas organizaciones y utilizarlas como eslabones en la promoción de la carne bovina argentina.

En estos dos años vimos como se desactivaron, perdiendo mucho de lo realizado.
Hoy, ante la gravedad de la situación, se las vuelve a poner en marcha. Nunca se deberían haber cerrado. Todo lo iniciado en la lucha contra la brucelosis y tuberculosis debe continuar, interrumpido en gran parte desde agosto del año pasado.

En abril de 1999 dijimos que dejar de vacunar no era una celebración. Creímos que habíamos ganado una batalla pero no la guerra. Además señalamos que, a partir de ese momento, las exigencias serían mayores, porque había que controlar estrictamente las fronteras y el tránsito ilegal de ganado y tomar todos los recaudos.

Por los sucesos de agosto pasado, donde se vio la fragilidad de nuestras fronteras y de nuestros sistemas de control y vigilancia epidemiológica, comprobamos que las precauciones que pregonáramos en abril del '99, no se cumplieron.

Cámaras

En mayo de 2000 en París, no había lente que contuviese a tanta gente, ahora en febrero de 2001 más precisamente el jueves 22, cuando el director general de la Organización Internacional de Epizootias (OIE), Bernard Vallat, indicó la suspensión del status, todas las cámaras quedaban grandes.

Por ello creemos que como se nos exige blanquear el comercio de ganados y carnes, desterrando el achicamiento, la evasión, criterio que compartimos en 100%. Consideramos que debemos blanquear y sincerar todos los mecanismos de controles sanitarios.

Para llevar un plan, hay que tener un objetivo preciso, hay que darlo a conocer, y tener en claro que estamos en un sistema democrático, se debe discutir y mejorar entre sus actores.

Los virus no resisten alambres, ni trabas burocráticas, ante ellos se debe actuar con conocimiento científico y no con oportunismo político.

Es importante saber a ciencia cierta, la duración de los planes y la ejecución de los mismos, como los aportes y financiamientos.

A nadie se le escapa que nosotros, productores, pagamos la totalidad de los planes que nos llevaron al status óptimo, invirtiendo más de 1.200 millones de pesos. Ahora, por negligencia o incapacidad,
es inaudito que los volvamos a solventar.

Pérdidas

No obstante seguiremos perdiendo kilos y dinero con los estados posvacunales y las consecuentes restricciones de movimientos, pese a ellos seguiremos encolumnados con el fin de eliminar esta maldita enfermedad para siempre, en salvaguarda no sólo de los ganaderos sino del país todo. Sabemos que nuestras fronteras son vulnerables y difíciles de controlar, imposibles de alambrar el único límite cierto es la conciencia ¿la tienen algunos argentinos?

Estamos convencidos, que recuperaremos el status que tanto sacrificio y sudor nos costó lograr, si sabemos a lo que apuntamos.

Para ello hay que tomar conciencia cívica como dijéramos anteriormente, controlando y cuidando nuestras fronteras.

Hacer una adecuada zonificación del país con criterio científico, no político, instrumentando la trazabilidad y que sirva también para brucelosis y tuberculosis.

Tener vacunas en cantidad y calidad, con la tolerancia adecuada, interesando a otros laboratorios, aparte del licitado, dándole virus el SENASA para que puedan multiplicar y fabricar más vacunas en tiempo y forma.

El SENASA no debe tener restricciones presupuestarias, y no debemos olvidar que los ganaderos cada vez que sacamos un DTA para venta pagamos $ 0,90/animal o $ 1,35 si va a Comunidad.

Los países del Norte (EE.UU. y Canadá) nos han dado una oportunidad al seguir comprándonos carne sin hueso, manteniendo un mercado de 60.000 toneladas anuales con valores cercanos a los 150.000.000 dólares.

Debemos incorporar el criterio de continente sano, para estar tranquilos, pues si los vecinos están enfermos será muy difícil estar a salvo del mal. De ahí la necesidad de constituir un verdadero
Comité de Vigilancia Epidemiológica entre los componentes del Mercosur, Chile incluido, allí cada país miembro será contralor de los otros y viceversa.

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