1 de enero 2001 - 00:00

Se espera masificación de productos orgánicos

Los precios que paga el consumidor por los productos orgánicos tienden a la baja, debido al creciente aporte tecnológico que contribuye a la disminución de los costos de producción y al incremento de los rendimientos en los sistemas orgánicos.

Así lo afirma un estudio elaborado por Pedro Gómez, de la Estación Experimental Agropecuaria Balcarce del INTA.

Cuando se analizó el sobreprecio que paga el consumidor por los productos orgánicos respecto de los alimentos convencionales seis países de Europa (Alemania, Austria, Francia, Italia, Dinamarca y el Reino Unido), se encontró que la mayor diferencia se registraba en frutas orgánicas con 70 por ciento, seguidas de las hortalizas con 61 por ciento, las carnes (52 por ciento), leche (42 por ciento), cereales (31 por ciento) y quesos (20 por ciento).

Para 2005 se estima que las cadenas de supermercados que se involucraron en el estudio duplicarían de la participación del sector orgánico en sus empresas.

Por su lado investigadores y representantes de asociaciones de supermercados predicen tasas de crecimiento del mercado orgánico aún superiores a esos niveles.

Los supermercados en Europa están jugando un rol fundamental en el desarrollo de los mercados orgánicos.

Las firmas desarrollan sus propias etiquetas, mantienen un nivel de comunicación muy estrecho con los consumidores en los puntos de venta y disponibilidad de productos durante todo el año.

Existen además supermercados con «estrategias básicas» orientadas a la mejora de su imagen, que ofrecen al consumidor entre 50 y 400 productos orgánicos y los que aplican «estrategias de mínima», que son aquellos que comercializan hasta 50 productos orgánicos distintos y lo hacen principalmente para no quedar totalmente afuera de este mercado.

Procesos

Es evidente la contribución de los productos procesados al incremento del número y variedad de alimentos orgánicos en los supermercados, fundamentalmente en aquellos que aplican «estrategias de máxima». En ellos es común encontrar, además de frutas y hortalizas frescas, una gran diversidad de pastas, pizzas, aderezos, harinas, panes, galletitas, carnes, bebidas (colas y vinos), lácteos, etc. y particularmente productos congelados.

En este sentido Gómez aseguró que el sector, por su volumen e importancia económica, dejó de ser un nicho en algunos países de Europa y que el desarrollo creciente y sostenido que muestra a nivel mundial, constituye una gran oportunidad para que la Argentina se transforme en un importante productor y exportador de alimentos orgánicos.