Se necesita recuperar la iniciativa productiva
Una sociedad sin movilidad y carente de expectativas es una sociedad estancada.
Ahora bien, bajo qué condiciones puede el país recuperar la iniciativa. Cuáles son las claves que pueden poner en marcha un proceso de movilización de los recursos productivos que den lugar a una nueva sociedad.
Claramente, no es una concepción que desdeñe los negocios. Por el contrario, debe ser una actitud determinada en favor de la recuperación de la iniciativa privada, de la confianza en los acuerdos entre particulares y de una mentalidad que entienda, definitivamente, que la reactivación pasa por la utilización plena de las capacidades productivas.
Poner en movimiento la economía implica otorgar garantías para que sus agentes se expresen y crezcan.
El sector agropecuario -y sus industrias- ha sido, durante gran parte de los '90, un claro ejemplo. La existencia de reglas de juego claras y un panorama propicio para el desarrollo de negocios permitieron a los actores de la cadena agroindustrial maximizar sus capacidades y alcanzar rendimientos notables.
Paralelamente, la agricultura argentina se transformó en una de las más competitivas del mundo.
El efecto de este crecimiento fue multiplicador cuando analizamos el impacto que tuvo sobre las regiones interiores. Las principales economías del mundo permiten el desarrollo de una comunidad de negocios que, a base de competitividad y talento, genere una verdadera movilización de los recursos productivos. El Estado no debe ser temeroso de este proceso, sino que, por el contrario, debe actuar como un favorecedor enérgico y propiciador de su crecimiento.
Como indicamos al comienzo, nuestro país se muestra -como en muchos pasajes de su historia-dubitativo. Existe un acalorado reclamo por la falta de oportunidades y por la inacción del gobierno frente al estancamiento económico. Pero, simultáneamente, se observa una peligrosa indefinición en cuanto al rumbo que ha de tomarse para los próximos años.
Los tiempos políticos se avecinan, pero lo que no debe suceder es la desatención hacia las modalidades de desarrollo por las que se encamina el mundo. Reinsertar a la Argentina en el contexto global significa fortalecer su capacidad de negocios y vincularse a una dinámica de intercambio que, entre otras cosas, promueva una economía más sólida y competitiva. Significa, por último, retomar una conciencia de desarrollo basada en el esfuerzo y en la recuperación de la iniciativa privada como generadora de oportunidades.
(*) Presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario

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