14 de agosto 2002 - 00:00

Se necesita recuperar la iniciativa productiva

Una de las debilidades latentes de la Argentina, y que en gran medida explica el fracaso de sus prácticas económicas, es la fragilidad que el concepto de negocio ha adquirido en la sociedad. En los últimos tiempos, se ha formado un ideario colectivo en el que el desarrollo de la economía privada basada en los negocios, lejos de ser un hecho saludable para el crecimiento del país, es observado como un mal que lesiona los principios sociales.

Es fundamental, en este sentido, recuperar algunos conceptos que parecen perdidos, o al menos peligrosamente olvidados.

En principio, la existencia de intercambios y la generación de acuerdos privados, generadores de encadenamientos productivos y comerciales son, en una sociedad de bases capitalistas, un proceso natural. El despliegue de las fuerzas del mercado, que dan lugar a emprendimientos libres y creativos, no debe ser visto como un fenómeno contraproducente, sino como la natural expresión de los agentes económicos que buscan crecer y expandirse.

¿Por qué hacemos este planteo hoy en la Argentina? Simplemente, porque más allá de las dificultades en encontrar un programa económico racional, advertimos una persistente desconexión entre los proyectos económicos que se plantean y los antecedentes culturales y políticos de nuestra sociedad. No podemos aspirar a convertirnos en un país adelantado -como la mayoría de los argentinos ansía-si nos empecinamos en contradecir las premisas fundadoras de nuestra nación, asociadas a la libertad, el respeto por la propiedad privada y la integración al mundo.

A nadie escapa la dureza y profundidad de la crisis social argentina. Gran parte de sus causas reside en la falta de empleo y en el deterioro moral que ello produce. La falta de oportunidades produce un impacto en el cuerpo social equiparable muchas veces a los más perturbadores desastres.

• Expectativas

Una sociedad sin movilidad y carente de expectativas es una sociedad estancada.

Ahora bien, bajo qué condiciones puede el país recuperar la iniciativa. Cuáles son las claves que pueden poner en marcha un proceso de movilización de los recursos productivos que den lugar a una nueva sociedad.

Claramente, no es una concepción que desdeñe los negocios. Por el contrario,
debe ser una actitud determinada en favor de la recuperación de la iniciativa privada, de la confianza en los acuerdos entre particulares y de una mentalidad que entienda, definitivamente, que la reactivación pasa por la utilización plena de las capacidades productivas.

Poner en movimiento la economía implica otorgar garantías para que sus agentes se expresen y crezcan.

El sector agropecuario -y sus industrias- ha sido, durante gran parte de los '90, un claro ejemplo. La existencia de reglas de juego claras y un panorama propicio para el desarrollo de negocios permitieron a los actores de la cadena agroindustrial maximizar sus capacidades y alcanzar rendimientos notables.

Paralelamente, la agricultura argentina se transformó en una de las más competitivas del mundo.

El efecto de este crecimiento fue multiplicador cuando analizamos el impacto que tuvo sobre las regiones interiores. Las principales economías del mundo permiten el desarrollo de una comunidad de negocios que, a base de competitividad y talento, genere una verdadera movilización de los recursos productivos. El Estado no debe ser temeroso de este proceso, sino que, por el contrario, debe actuar como un favorecedor enérgico y propiciador de su crecimiento.

Como indicamos al comienzo, nuestro país se muestra -como en muchos pasajes de su historia-dubitativo. Existe un acalorado reclamo por la falta de oportunidades y por la inacción del gobierno frente al estancamiento económico. Pero, simultáneamente, se observa una peligrosa indefinición en cuanto al rumbo que ha de tomarse para los próximos años.

Los tiempos políticos se avecinan, pero lo que no debe suceder es la desatención hacia las modalidades de desarrollo por las que se encamina el mundo.
Reinsertar a la Argentina en el contexto global significa fortalecer su capacidad de negocios y vincularse a una dinámica de intercambio que, entre otras cosas, promueva una economía más sólida y competitiva. Significa, por último, retomar una conciencia de desarrollo basada en el esfuerzo y en la recuperación de la iniciativa privada como generadora de oportunidades.

(*) Presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario

Dejá tu comentario