25 de diciembre 2000 - 00:00

Soja de Sudamérica en la mira del mercado mundial

El mercado mundial de oleaginosas comienza a concentrarse en el escenario productivo que alcanzará Sudamérica, con las cifras de producción de los EE.UU. ya definidas.

La siembra ya se encuentra prácticamente concluida, tanto en Brasil como en nuestro país. La producción combinada de soja en Sudamérica sería del orden de los 62,3 millones de toneladas, por encima de los 57,3 millones alcanzados durante la temporada anterior. Aunque una parte minúscula de la cosecha brasileña se realice durante enero, la marca de 50 por ciento en la actividad se produce durante mediados de abril, y en nuestro país, un mes después.

El período determinante de los rendimientos en la región se desarrolla entre enero y marzo, con lo que, a partir del mes entrante, la atención va a encontrarse focalizada en esta región. En general, el mercado espera una cosecha importante, capaz de mitigar cualquier intento alcista.

Incógnita

Sin embargo, se ignora que la demanda actual se encuentra en condiciones de absorber el exceso de oferta de la próxima campaña y que su resultado final sigue siendo una incógnita. En este sentido, durante la semana pasada, Chicago se movió al compás del clima en la Argentina y, aunque resulte prematuro preocuparse, este factor está presente en el mercado.

Los aceites vegetales siguen inmersos en un cúmulo de noticias bajistas y en niveles de precios históricamente muy bajos.


Con estos precios, comienzan a difundirse formas de ampliar la demanda por el lado de consumos no tradicionales, de tipo industrial.

Uno de ellos es el del uso del aceite de soja en tintas y el del bio-diesel, cuya utilización aún resulta baja en los EE.UU., pero que cuenta con buenas posibilidades en Brasil.

También se discute el uso de aceite de maíz en reemplazo del gas natural para calefacción, pues resulta más económico en unidades térmicas (British thermal units) que el fuel oil o el gas, pero que requiere de inversiones realmente importantes.

Los precios de gas natural operan muy firmes, acompañando la tendencia reciente del petróleo y la estacionalidad de un invierno muy poco benigno en los EE.UU.

De mantenerse los precios de crudo en los niveles actuales, no se descarta la generación de inversiones en este sentido, que provocaría un uso no tradicional de los aceites.

El «efecto Starlink» traerá consecuencias en las exportaciones de los EE.UU. y los primeros efectos ya se han hecho notar en el mercado, con un registro muy bajo de ventas de maíz y la reducción de las proyecciones que el USDA realiza en este rubro específico.

La semana anterior se hablaba de la solución al problema, con un protocolo que promete un minucioso control por parte del USDA en los embarques, y que permitiría resumir la actividad exportadora de los EE.UU. con destino a Japón. Se aguardan convenios similares con otros países importadores. En los primeros test llevados a cabo, se encontraron trazas de «Starlink» en 4,5 por ciento de los embarques americanos.

Aun con estos controles, es posible que la demanda asiática siga a un ritmo muy bajo y que estos compradores prefieran el origen sudamericano una vez que las disponibilidades de la región se hagan presentes a partir de marzo, y ante la garantía total de ser una producción libre de «Starlink».

Normalmente, el clima de nuestra región es tomado en cuenta por la importancia que reviste para la producción de soja, pero durante esta campaña también se lo monitoreará por la particular situación del maíz. Si el clima redujese las posibilidades de exportar por parte de nuestro país, el mercado mundial de maíz acusará este impacto en el mediano plazo con subas en las cotizaciones de éste y otros granos forrajeros.

Las importaciones de maíz por parte de Japón durante noviembre resultaron 7,7 por ciento menores a las del año anterior, en tanto que las de trigo sufrieron un incremento de 14,5 por ciento.

Dejá tu comentario