24 de febrero 2005 - 00:00

Sorprendente

Sorpresa causó, esta semana, que un área que le causaba mínimos gastos al Estado y que era manejada con eficiencia, como la de Promoción de Comercio Exterior de Economías Regionales, haya sido inesperadamente reestructurada por el secretario de Agricultura, Miguel Campos. De hecho, el coordinador de dicha repartición, el entrerriano José Mouliá, volvió el lunes de Europa, donde acompañó, con buenos resultados, a productores de frutas, hortalizas y carnes alternativas, y fue marginado.

Las versiones iniciales atribuyeron la decisión oficial a una insólita situación de «celos mediáticos», cuestión difícil de creer en un funcionario del rango de Campos, justo en un momento en el que hay un sinnúmero de temas por resolver que se acumulan en la repartición agropecuaria. No suena lógico que temas subalternos distraigan la atención del secretario, más aún cuando los resultados de la gestión en el área ahora disuelta son tangibles (y de los pocos que puede mostrar la cartera).

Mouliá, de larga experiencia en la gestión pública agropecuaria de su provincia, y valorado en la materia en otras regiones, es un conocedor de una gama amplia de producciones extrapampeanas (arroz, cítricos, ganadería, forestación) y durante el último año obtuvo resultados concretos para lograr el objetivo de aumentar las exportaciones argentinas que apuestan a los nichos de alto valor.
Su oficina operaba bajo la órbita del subsecretario de Política Agropecuaria, Javier de Urquiza, quien aún no se manifestó sobre este nuevo recorte -forzado-de su sector que lo vuelve a afectar, ahora en un área clave para el desarrollo del interior del país.

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