La evolución del mercado climático durante la próxima campaña en los EE.UU. promete ser interesante. De acuerdo a la opinión de BillTierney, de la Universidad del Estado de Kansas, el primer informe de la temporada referido al estado de los cultivos de maíz en los EE.UU. no resultó nada auspicioso. Es el peor de todos los revelados desde que se toman en cuenta estos datos que comenzaron a difundirse públicamente a partir de 1986. De acuerdo al índice elaborado por la propia universidad, los cultivos se encontraban al viernes pasado en un nivel de 327 puntos, en una escala de 0 a 500. El año anterior esta puntuación era de 382 y la más cercana a la escala actual fue la revelada a esta altura del año 1996, cuando llegó a 346 puntos, seguida por la de 1993, con 347.
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Asimismo, en su segundo informe de estado de cultivos, publicado el lunes último, se reveló que el maíz en estado «bueno a excelente» alcanzaba 54%, por encima de lo informado la semana anterior, pero de todos modos por debajo de lo que se encontraba el año pasado a esta altura.Yase sembró 92% del área y se encuentra emergido 75%. En soja ya se implantó 70%, contra 51% de la semana anterior, con 39% ya emergido. El girasol ya se sembró en 50%, contra solamente 23% de la semana anterior. En maní, ya se sembró 91%. En avena, se encuentra implantada 98%. Este último cultivo registró nuevos máximos del contrato en Chicago; el norte de los EE.UU. sigue registrando bajas temperaturas y escasa humedad, lo que además afecta al trigo de primavera allí implantado. También Canadá experimenta condiciones climáticas sumamente adversas. Este país se encuentra atravesando su tercer año (y en algunas regiones el cuarto) de sequía consec utiva. Si bien la siembra de canola se encuentra prácticamente concluida, el área a cubrir no resultará tan amplia como lo inicialmente esperado. La demanda de soja sigue haciendo mejorar los precios de la misma, de la mano de China. Este país compró recientemente al menos 400 mil toneladas de porotos sudamericanos para embarcar en junio y 510 mil para julio. Desde los EE.UU. la actividad tampoco fue escasa y desde el 20/3 (fecha en la cual tomaron vigencia las nuevas regulaciones de importación) ya vendieron 223 mil toneladas. Es posible que surja un perfil exportador más agresivo por parte de los EE.UU. en agosto, ya que a partir de esa posición los precios compiten bien contra los de Sudamérica. Además, la producción de Brasil tiende a seguir disminuyendo. La semana anterior se conocieron varias estimaciones privadas, todas corrigiendo hacia abajo las proyecciones anteriores. En general, ahora se barajan cifras algo superiores a los 40 millones de toneladas. El USDA mantiene una proyección de 43,5 mill./t, cifra que necesariamente deberá corregir en el próximo informe del 12/6 para quedar en línea con lo que los privados estiman. El último dato conocido, referido a la producción brasileña fue la de AB IOVE, del martes pasado, que estima se obtengan 41,8 mill./t, contra los 42,1 mill./t pronosticados el mes anterior. Las exportaciones se proyectan en 17 mill./t, contra 15,3 millones de la campaña anterior.
• Mejoras
Para la Argentina, en general, las cifras de producción rondan las 30 mill./t en casi todos los casos, con 87% recolectado al 1/6, de acuerdo con los datos que proporcionó la Bolsa de Cereales de Bs.As. Las interrupciones en los embarques en los que nuestro país incurrió fueron positivas para la marcha de las cotizaciones de Chicago. La sola amenaza de paros agropecuarios, feriados bancarios u otras interrupciones determinan mejoras en la plaza internacional, de la que nuestro país es un factótum de mucho peso. Cabe recordar que la Argentina cuenta, a esta altura del año, casi con la mitad de las exportaciones combinadas de harina de soja de los principales tres países productores del mundo (EE.UU., Brasil y laArgentina), además de casi dos tercios de las exportaciones mundiales de aceite de soja.
Un factor de importancia para interpretar la mejora que se está evidenciando en la demanda de harinas proteicas en el mundo es la baja del dólar norteamericano con respecto a las monedas europeas y asiáticas, lo que genera un mayor poder de compra de estos países. También se comienza a avizorar un fortalecimiento en las principales economías asiáticas, fuertes demandantes de materias primas básicas. En los EE.UU., la demanda de harina de soja también se encuentra sostenida, no obstante haberse reducido el número del plantel de cerdos y los márgenes de utilidad del mercado doméstico de pollos, ante la baja del producto terminado. Los aceites también están firmes. Países activos en este rubro como India, Pak istán, Egipto e India se han mostrado interesados en la compra de aceites vegetales durante todo el otoño.
Según la analista Anne Frick, de «Prudential Financial», la mayoría de los rallies climáticos en soja se manifiestan fundamentalmente a partir del período comprendido entre el 25 de junio y el 15 de julio. Estas son las fechas entre las cuales, históricamente, ocurrieron las mayores dispersiones de precios. El período de llenado de grano, que generalmente acontece en el mes de agosto, también moviliza la atención del mercado, aunque en menor magnitud.
El «Chicago Board of Trade» anunció que durante el pasado mes de mayo se concretó el segundo récord operativo de ese mercado en toda su historia. El anterior récord se había producido durante el mes de noviembre del año anterior. El total negociado en el recinto (futuros y opciones financieras y agrícolas) totalizó 29.119.791 contratos, 22% más que lo negociado en el mes anterior y 22% por encima de lo operado en mayo de 2001.
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