7 de junio 2001 - 00:00

Subsistema Arroz - Ganadería en el Litoral argentino.

Los modelos tecnológicos que han impulsado la expansión de la producción de arroz con riego en el Litoral argentino, con una tasa media de crecimiento de la producción del 10,6 % en el período 1989-99, se han difundido en unidades de producción de carácter empresarial, con incremento de superficie media y prácticas que hacen uso intensivo de capital y ahorran mano de obra.

En 1999, se cultivaron 291 mil hectáreas con una producción de 1 millón 662 mil toneladas concentradas en un 90% en las provincias de Entre Ríos y Corrientes, lo que le da un carácter de producción regional, pero con la particularidad de su creciente articulación con el Mercosur. En este cultivo el valor agregado por el sector industrial no alcanza los niveles logrados en otros alimentos lo que le da relevancia al sector primario basado en sistemas productivos de rotación con ganado vacuno para carne. Estos temas son analizados por un equipo de investigadores de la Cátedra de Economía Agraria de la Facultad de Agronomía de la UBA, dirigidos por la Ing. Agr. Liliana Pagliettini.

Características del cultivo

El arroz es un cultivo colonizador dado que se implanta en zonas bajas y desfavorables que las reconvierte para la producción. Esas tierras tienen uso para ganado de cría, las partes utilizadas para cultivo luego en invierno, sirven para alimentar a los animales con los rastrojos de la cosecha. Cuando las plantas tienen una altura de 10 ó 12 cm, a los 30 días de emergida, el terreno es inundado, por lo que antes de su implantación se deben realizar tareas de nivelación de suelos y "taipas", para la contención del agua. Es un cultivo con alta tecnificación (la mayoría se realiza por el sistema de siembra directa) y con un costo que se puede calcular en casi 10 veces más oneroso que el de cualquier otro grano.

La concentración del cultivo en las adyacencias de los grandes ríos como el Uruguay, se asocia a napas menos profundas, suelos menos permeables y pendientes menos pronunciadas que facilitan su sistematización y el riego.

El dinamismo de la actividad la llevó a buscar tierras nuevas más lejos de las proximidades de ríos y arroyos. Las unidades productivas son cada vez mayores y se basan en el mejoramiento de los sistemas agrícolo -pecuarios, en el uso de agua acumulada en represas y en una tendencia a la "sedentarización" de una producción generalmente itinerante. El uso de represas tiende a desempeñar un papel hegemónico en las nuevas áreas como el centro y este de Corrientes y NE de Entre Ríos.

Riego

Las nuevas tecnologías incrementan las ganancias en el sistema productivo. Un punto clave es el sistema de riego en los costos del cultivo, la economía en el consumo del agua empleada y el ahorro de energía para su extracción constituyen factores claves de competitividad.

Hay tres sistemas principales de riego: aguas superficiales de ríos y arroyos, aguas profundas, y aguas de represas. Este último a pesar de la gran inversión inicial, tiene los costos operativos más bajos y por eso es el sistema que más se está utilizando en las grandes explotaciones (más de 500 ha.).

El desplazamiento del núcleo dinámico de la actividad a la zona centro-este en Corrientes, se asienta en el nuevo modelo basado en la captación de agua superficial a través de represas de tierra, en una zona donde la naturaleza de las cuencas hidrográficas y el régimen de precipitaciones, permitió en una década la incorporación de 35.197 ha, el 45% del total cultivado en la provincia.

Caracterización de los agentes socioeconómicos

Los grandes emprendimientos que caracterizan la expansión productiva en la provincia de Corrientes en los últimos años, se caracterizan por la diversidad de tipos jurídicos y de sistemas de tenencia de la tierra y el agua, sus vinculaciones con capitales extranacionales y extrasectoriales, así como por la magnitud de los mismos, y la utilización de modernas técnicas de gestión empresaria.
La evolución del sistema productivo hasta 1999 para Entre Ríos, permite ver cambios en la tenencia de la tierra y el agua. El 40% de los productores trabaja en sistema mixto, es decir tierra propia y arrendada, el 26% trabaja sólo tierra tomada a terceros. Se nota una pérdida de importancia de la franja de productores propietarios exclusivos (menos de 100 ha. de arroz y 200 ha. totales) y la persistencia, a pesar del crecimiento de la superficie media arrocera, de un estrato de pequeños empresarios, con menos de 300 ha. totales y de 90 ha. con arroz y diversos sistemas de tenencia. Esta escala los obliga a diversificar la actividad agrícola, incorporando otros cereales en su rotación. La descapitalización de estos empresarios se expresa en la baja en la carga ganadera.

El rol del Estado

Si bien la normativa jurídica que regula el uso y aprovechamiento del agua, en la provincia de Corrientes instrumentada por un Estado con limitaciones técnicas y operativas -en un contexto donde la rentabilidad privada es el criterio básico para la asignación de inversiones- no cumplió una función social, ha sido un poderoso instrumento que otorgó seguridad jurídica y permitió el financiamiento de grandes inversiones.

La ausencia de estudios hidrológicos, de información agroclimática, las limitaciones técnicas y gerenciales en los organismos provinciales resultan una seria limitante para regular el uso y distribución del recurso agua, y evaluar los posibles impactos de los megaemprendimientos.

En el mismo sentido en la Provincia de Entre Ríos, la competencia por el uso del agua en la zona típicamente arrocera, con interferencia de pozos, reclamos de la comunidad y mayores costos de riego por aumento de la profundidad de la napa e incremento del precio del combustible, hace necesaria una planificación del Estado para el uso y aprovechamiento del agua. La necesidad de estudios técnicos que permitan conocer la recarga del acuífero y su capacidad de recuperación, para definir una tasa de extracción razonable, así como desarrollar un estudio de cuencas que faciliten un ordenamiento en el uso de aguas superficiales es un reclamo generalizado en los distintos sectores de la comunidad.

La escasa intervención del estado, más allá de la voluntad de técnicos y funcionarios, en un contexto donde se prioriza la rentabilidad empresaria frente a cualquier criterio de planificación del estado, se manifiesta en carencias organizacionales y presupuestarias para hacer cumplir las leyes vigentes y falta de instrumentos operativos para cuantificar el impacto ambiental.

MERCOSUR

El carácter excedentario de la producción de arroz de Argentina y Uruguay, y un déficit a largo plazo en Brasil hace que los 2 primeros países sean la nueva frontera agrícola de Río Grande do Sul, principal estado arrocero brasileño. La dependencia de este cultivo está dada en que ese país es el comprador del 80% de la producción.

Entre 1988 y 1998, se dio un repunte en la siembra de arroz, fomentada por el aumento del precio y las políticas brasileñas de importación de alimentos, lo que produjo la radicación de productores de ese origen en la provincia de Corrientes en la zona fronteriza del Río Uruguay. Estos productores introdujeron nuevas técnicas. A pesar de generar más fuentes de trabajo (que la cría), utilizaban en su mayoría mano de obra brasileña, como insumos y maquinarias de ese origen.

La devaluación del real en el verano 98/99, la decisión de Brasil de cultivar arroz en el norte de su país, a pesar de la baja productividad, y otros factores, provocaron un derrumbe de los precios que pasaron de $ 0, 26 a $ 0,13, y la salida de algunos productores de ese origen, quienes abandonaron las tierras en Argentina al reducirse las ventajas relativas.

Situación actual

Se observa un avance de las grandes explotaciones con más de 500 ha. con una tendencia a la sedentarización y al uso de tecnología que privilegia técnicas de "insumo" que mejoran la eficiencia productiva y ahorra mano de obra, como la siembra directa. El uso de agroquímicos, que dan mayor rentabilidad, pero con grandes consecuencias en el medio ambiente, al contaminar el agua que drena de los cultivos a ríos y arroyos. Además de un desplazamiento de los pequeños y medianos productores, que no pudieron incorporar la técnica.

El cambio en los precios relativos del arroz, a partir de 1999, reformula el escenario para los sistemas arroz-ganadería expandidos en los '90, siendo previsible una mayor preocupación por la reducción de costos y el uso de tecnologías de proceso. Esto, de por sí no alcanzará a cambiar las tendencias señaladas, salvo que medie una participación más activa del estado y del conjunto de la sociedad.