20 de noviembre 2000 - 00:00

Trazabilidad: clave en mercado ganadero

Lamentablemente, las malas noticias se multiplican a una velocidad sorprendente, cien veces más rápido que las buenas. Nuestro país siempre ha sido nota de tapa en distintos diarios del mundo por sus altos índices de desocupación, riesgopaís, corrupción, desaparecidos, inflación y recesión, entre otras noticias.

También fuimos noticia con la aftosa cuando la teníamos y cuando se reinstaló un foco como el último, superado pero no olvidado. Es importante destacar que la aftosa se venció en democracia, pues comenzó con Alfonsín, terminó con Menem
y se logró el reconocimiento internacional, pese a todas estas vicisitudes, con el actual gobierno del presidente Fernando de la Rúa.

Cualquier persona medianamente informada sabrá lo que está pasando en Europa con la BSE (encefalopatía espongiforme bovina) o enfermedad de la «vaca loca».

La Unión Europea está en llamas, en alerta máxima.

Los ingleses ocultaron todo como pudieron, hasta que ex-plotó y sus esquirlas hicieron el daño conocido.

Francia hoy acepta el problema, mejor dicho, desastre, pese a la diferencia de criterios entre Lionel Jospin, su primer ministro, que se negaba a admitirlo y el jefe de Estado, Jacques Chirac, que tuvo una posición más dura, valiente y contundente que Jospin, que trató de ser más cauteloso.

Interrogantes

Italia propone eliminar la carne vacuna de los comedores escolares, por precaución.

Como vemos ¡un horror!

De ahí que tengamos algunos interrogantes y que juntos trataremos de develar.

¿Cómo puede ser que la Unión Europea esté cuestionando permanentemente nuestros productos transgénicos (llámese soja o maíz) y ellos estén dando de comer a sus vacas harinas animales para suplir su faltante de proteínas, las que podemos y debemos proveer con nuestras harinas?

Ellos nos imponen protocolos, cuarentenas, trazabilidad, cuestionan biotecnología, pero olvidan de cómo les va con sus
subsidios que son atentados contra la producción en un marco de equidad inexistente.

Evidentemente al ser un habitante más de esta reserva ecológica única del planeta Tierra, llamada Argentina, donde nuestras vacas pastan a cielo abierto desde La Quiaca hasta Tierra del Fuego, fijando músculo, sin ningún tipo de hormona ni dioxina, ni Escherichia coli, donde los únicos aditamentos de nuestra ganadería son el coraje, manejo y esfuerzo de nuestros hombres, que luchan a brazo partido para conservar las mejores razas carniceras del mundo, seríamos muy necios e iríamos a contramano del mundo si nos opusiésemos a la
trazabilidad. La misma le da más fuerza a nuestro producto, da seguridad al consumidor, eje y razón de ser de nuestra existencia y corrobora que la carne bovina argentina en un sistema pastoril es una speciallity.

Esto sirve para desarrollar la marca-país y ponerle ruedas a nuestra producción e instalarnos en todas las góndolas del mundo, no en forma esporádica sino de modo permanente y creciente. Nuestras vacas tienen el mayor grado de seguridad universal en cuanto a ausencia de riesgos de encefalopatía espongiforme bovina, por ello la importancia de trazar nuestro producto y de allí que insistimos en que son las más cuerdas del planeta Tierra.

Consideramos que tenemos merecimientos suficientes para ser tapa, con todas estas bondades de nuestras carnes, pero como las buenas noticias no venden tanto como las malas, es hora que despeguemos y aumentemos la producción, eficiencia reproductiva, tasa de extracción y salgamos al mundo a vender la carne bovina más sana, natural y de mejor calidad del orbe. La cordura de nuestras vacas y de los hombres que formamos la ganadería argentina, así lo merecen.

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