17 de enero 2002 - 00:00

Trigo: cayeron calidad y productividad en la campaña anterior

Los primeros lotes de trigo que se cosecharon, mostraron daños con importantes pérdidas
Los primeros lotes de trigo que se cosecharon, mostraron daños con importantes pérdidas
La pasada campaña triguera se caracterizó por condiciones climáticas particulares que afectaron la productividad y calidad de la Pampa Húmeda. En la región central del país, las lluvias frecuentes y la alta humedad relativa ambiente provocaron la aparición de enfermedades en trigo durante gran parte del ciclo de cultivo, destacándose la fusariosis de la espiga o golpe blanco causada por el hongo fusarium graminearum. Esta enfermedad se ve favorecida cuando las etapas de espigazón, antesis y comienzo de llenado de grano transcurren con períodos de persistente lluvia o llovizna y elevada humedad relativa ambiente, según un informe de la Estación Experimental del INTA Marcos Juárez, en Córdoba. Los granos fusariosos son más livianos que los sanos, afectando el peso hectolítrico, el valor comercial del trigo y la calidad industrial. El grado de daño alcanzado estuvo relacionado con la fecha de espigazón en cada caso, considerando que todas las variedades en mayor o menor grado son susceptibles. Los lotes cosechados temprano, que fueron los primeros en espigar, mostraron los mayores daños con pérdidas importantes en los rendimientos y con mayor porcentaje de granos dañados por fusarium y chuzos, cayendo algunos de ellos fuera de grado según el estándar actual de comercialización, expicó Martha B. Cuniberti, del Laboratorio de Calidad de Cereales y Oleaginosas del INTA Marcos Juárez.

Al avanzar la cosecha los rendimientos mejoraron, disminuyó el porcentaje de fusarium y aumentó el peso hectolítrico. A través del muestreo en acopios y cooperativas realizado anualmente por el personal del Laboratorio de Calidad de Cereales y Oleaginosas de Marcos Juárez, se pudo observar que los porcentajes de fusarium a recibo de la mercadería no fueron altos, ubicándose en promedio en 3,4% para un tonelaje muestreado de 750.000 toneladas. Esto se debió a que una importante proporción del grano afectado se eliminó por la cola de las máquinas cosechadoras. Además, muchos productores y acopiadores han intensificado este año la clasificación del grano previo a la entrega a los molinos o a la exportación, mediante equipos de separación por aire, indicó Cuniberti en su informe.

Pronóstico

Durante la toma de muestras se recorrió el centro, sur y sudeste de Córdoba, sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires, correspondientes a las subregiones II Norte y V Norte del área triguera argentina. El informe de la Secretaría de Agricultura del 14 de diciembre último señaló que las dificultades climáticas que afectaron el cultivo en las distintas zonas productivas permiten pronosticar una disminución en el área cosechada que se ubicaría en 6.780.000 hectáreas, siendo la proyección de la producción de 16,5 millones de toneladas. Finalizada la cosecha en el Sur se tendrán las cifras definitivas.

Debido a los problemas sanitarios mencionados se observó una sensible caída del peso hectolítrico, entre 2,5 y 3,4, en relación con la cosecha pasada que también hubo algo de fusarium pero en menor proporción. El conjunto general del sur de Santa Fe fue el más bajo con 75,20 kg/hl, debido a que en esta zona el fusarium se presentó en mayor porcentaje. El sudeste de Córdoba con 76,80 kg/hl y porcentajes de fusarium menor estuvo 2 puntos inferior a la cosecha 2000/01. El norte de Buenos Aires fue aparentemente menos afectado que las otras zonas, estando el peso hectolítrico en 79,90 kg/hl, 1,8 inferior a la cosecha anterior. Las subregiones II Norte y V Norte, que agrupan a las zonas mencionadas, estuvieron en 76,10 y 76,80 kg/hl respectivamente, con mínimos de 65-67 kg/hl en muestras aisladas de la zona de Baldissera, San Francisco e Iriondo y máximos de 82 kg/hl en algunas muestras de la zona de La Carlota, Rufino y Chacabuco. El peso de 1.000 granos que en una cosecha normal se ubica en 34 o 35 g, estuvo en 30 g en la II Norte y en 29 g en la V Norte. Esto incidió negativamente en el rendimiento harinero, que disminuyó en relación con un año normal. El contenido de cenizas en grano y harina se incrementó por la presencia de trigo dañado, con valores en grano de 2,066% en la II Norte y 2,102% en la V Norte. En harina el contenido de cenizas fue de 0,579% y 0,588% respectivamente. Como es de esperar en todo año con presencia de fusarium, la proteína fue alta en todas las zonas muestreadas, con un promedio de 12,9% en la subregión II Norte y de 12,3% en la V Norte. El gluten fue muy elevado en general, con un mínimo de 18,5% y un máximo de 35,9%, ubicándose entre 30% y 32% el grueso del material evaluado. El Falling Number fue normal ya que no hubo problemas de brotado este año, con 330 seg. para la subregión II Norte y 292 seg. para la V Norte.

A pesar de esta anormalidad en la calidad industrial, el volumen de pan fue bueno debido al alto contenido de proteína y gluten
, y a la extensibilidad de las masas que favoreció la expansión, aunque el aspecto interior presentó alvéolos algo desparejos. Se tuvo que reducir el tiempo de amasado y en algunos casos el tiempo de fermentación, teniendo que recurrirse al uso de algún emulsionante para corregir este defecto y lograr un buen pan, concluyó.

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