La Argentinanecesita una estrategia nacional para insertarse en el mundo como productor detrigos de calidad. Para esto será necesario nuclear diversos interesesparticulares en un ámbito específico que promueva la exportación despecialities. Así lo afirmó elconsultor Patricio Lamarca.
«En una charla quemantuve con miembros de la Junta Canadiense de Trigo ellos me señalaron que ennuestro sistema era imposible provocar un cambio macro hacia la calidad porqueteníamos un grado de liberalización extremo que no está presente en ningún paísproductor de trigo», comentó Lamarca durante el Congreso de los ConsorciosRegionales de Experimentación Agrícola (CREA) de la región Mar y Sierras,realizado en Tandil. «Pero yo estoy absolutamente convencido de que eso esposible en nuestro sistema privado. Sin embargo, sólo será factible en lamedida que existan instituciones como Aaprotrigo que puedan capturarvolúmenes importantes de trigos de calidad para ofrecérselos a compradores deTaiwán, por poner un ejemplo. Claro que antes de esto es necesario definir quémercados queremos abastecer», añadió el especialista.
Lamarca apuntó que losempresarios productores de trigo deben repensar cuál es el objetivo que tienenlas instituciones agropecuarias en la Argentina, porque -a diferencia de lo queocurre en los países competidores-nuestro país no dispone de entidades quepromuevan productos específicos como el trigo o el arroz.
En muchas regiones dela Argentina, el trigo es tomado como una fuente de liquidez para financiar lacosecha gruesa, algo que no sucede en muchos de los países que compiten connosotros. «El hecho de no contar con un sistema financiero y comercial queacompañe el proceso del cultivo genera que hacia fines de marzo se haya vendidopor lo menos 60% de la cosecha total del país. Y no hay demanda que puedaabsorber semejante volumen de oferta», explicó Lamarca.
Excedentes
Además, cuando laproducción argentina de trigo es abundante, los exportadores se ven obligados avolcar un volumen muy importante del cereal fuera del mercado brasileño.«Entonces, cuando salimos al mercado mundial a exportar los excedentes deproducción, la situación se torna difícil porque esas colocaciones debemoshacerlas en un período muy breve -entre enero y marzo-. De esta forma, lapercepción general en el mundo es que la Argentina puede llegar a vender sutrigo a cualquier precio con tal de colocar su excedente de exportación entreenero y marzo. Por lo tanto, no somos un país formador de precio pero ejercemos,desafortunadamente, una presión bajista en el mercado mundial durante el primertrimestre», argumentó. Además, el consultor apuntó que la marca del cerealargentino en los mercados internacionales es la de un trigo pan que se vendesin ningún tipo de clasificación y que generalmente tiene una calidad muyvolátil -que va desde trigos muy buenos hasta otros muy mediocres-. Por estarazón, las primas de precios que pueden obtenerse en los mercados deexportación son contadas excepciones.
«Otro aspecto es que lacalidad de nuestros trigos no ha mejorado -por no decir que ha empeorado-. Engeneral, producimos un trigo que no es consistente y que ha perdido lacalidad de corrector que tenía años atrás. Además, tenemos un estándar decalidad de trigo absolutamente desactualizado», enfatizó.
«Como contrapartida,todos nuestros competidores mundiales están apostando a la calidad del trigo.Todos ellos tienen, de alguna manera, sistemas de regulación de oferta públicao privada; cuentan además con instituciones específicas que promueven elcultivo; venden productos diferenciados y el agricultor recibe informaciónsobre el comportamiento y destino de las diferentes variedades; todos realizanmarketing de calidad, y en varios casos la producción de una variedad se haceluego de que la misma haya sido aprobada por el comprador final», enfatizóLamarca. «Y no estamos hablando de nichos, sino de la generalidad del mercado. Australia,por ejemplo, exporta en la actualidad 45 segregaciones diferentes a 45 destinosdistintos», ejemplificó Lamarca.
Participación
La Argentina, como paísproductor de trigo, es un apéndice sin mucha significación en el escenarioglobal: sólo participa con 3% de la producción mundial. Pero en elcomercio es un competidor de significación porque participa con 10% de lasexportaciones mundiales. «Nuestro sistema tiene serias restricciones conrespecto a Australia, Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea --queson nuestros cuatro competidores de magnitud-. Estas restricciones sonfinancieras, comerciales y de infraestructura, además de contar con un escasoapoyo público», señaló Lamarca.
«En este contexto elMercosur es un claroscuro. Por un lado, el bloque comercial nos permitecolocar nuestro trigo a un precio más competitivo que el estadounidense o elcanadiense gracias a una protección arancelaria. Pero este premio es productode un acuerdo político regional que no responde a algo que hayamos hecho losproductores para sumarle valor al producto», agregó. «Además debemospreguntarnos si el Mercosur es un bloque que permanecerá para siempre. En elcaso de otros productos -como el arroz o los pollos-han habido tensionescomerciales que han hecho que la Argentina y Brasil se apartasen de acuerdosque pare-cían inamovibles», advirtió el especialista.
En este sentido,Lamarca re-saltó el hecho de que este año el presidente de la agrupación quenuclea a los molineros de Brasil pidió a su gobierno que eliminara el ArancelExterno Común (AEC) para el caso del trigo, por la baja calidad del cerealargentino. «Esto es un toque de alerta que indica que en lo sucesivo podríahaber problemas con las exportaciones locales de trigo destinadas al mercadobrasileño», indicó el analista.

