Berlín (EFE, DPA.) - El ministro alemán de Agricultura, Karl-Heinz Funke, considera la posibilidad de extender a las ovejas los controles sistemáticos de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB). «Si los científicos así lo recomiendan, creo que es correcto hacerlo y debemos llevarlo a la práctica», manifestó el ministro. El titular de Agricultura respondía así a la opinión anteriormente expresada por el director del Instituto Robert Koch de Berlín, Rienhardt Kurth, quien se pronunció a favor de extender los test rápidos a los ovinos.
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Desde que se detectó la primera «vaca loca» nacida en Ale-mania, a finales de noviembre, el gobierno germano impuso la obligatoriedad de realizar esos controles a las reses sacrificadas mayores de 30 meses. Funke advierte, sin embargo, que la situación del ganado ovino es distinta de la del vacuno, ya que entre 60 y 70 por ciento de las ovejas se alimenta de pasto y no de pienso.
Especies
El veto a los piensos cárnicos quedó recientemente ampliado a otras especies animales destinadas al consumo humano, medida que entrará en vigor en el ámbito comunitario a principio de enero, pero que en Alemania está vigente desde hace unas semanas.
En tanto, el diario «Augsburger Allgemeine» informó que en algunos supermercados de Baviera se han encontrado productos falsamente etiquetados como «sin carne de vacuno». A finales de la semana anterior, el gobierno alemán instó la retirada de todos los embutidos y otros alimentos con ingredientes de vacuno, como sesos, médula o restos de carne, sospechosos de estar infectados con EEB. Las autoridades alemanas parecen desbordadas ante el mal de la «vaca loca» y reclaman a la Unión Europea (UE) más determinación para atajar la crisis, mientras que la parte comunitaria le atribuye a Alemania el descontrol administrativo. El consumo de carne en Alemania (uno de los mayores compradores de la Argentina) cayó hasta 80 por ciento en los últimos días. Si bien no se puede hablar de una abstinencia general en materia de carne bovina, los consumidores se han decidido por el consumo de otros tipo de carne, como de cerdo, ave silvestre y de otras clases de las denominadas exóticas, como la de avestruz. «El mercado de carne bovina se desmoronó totalmente», dijo Bernhard Meyer, de una empresa de comercio mayorista de carne de Bremen, quien agregó que las personas que antes compraban su carne en supermercados lo hacen ahora en carnicerías, no sin antes cerciorarse de la procedencia del producto.
En los establecimientos ganaderos se han registrado importantes bajas en los precios de los ganados en pie. Un vocero de la Asociación de Ganaderos de Turingia declaró que mientras hace unas semanas el kilo de ganado en pie costaba 4,10 marcos (dos dólares aproximadamente), ahora es de 2,40 marcos (1,1 dólar).
Esto coincide con que las granjas, donde se crían animales alimentados solamente con pastos naturales, incrementaron sus ventas en los últimos días, ya que la demanda de productos naturales no sólo incluye carne vacuna, sino también de aves. Se agotó totalmente la existencia de carne de pollo, según dijo Dirk Schulze-Wehtmar, del establecimiento agrario biológico Nautland en Luenen.
También bajó marcadamente la venta de embutidos, desde que la pasada semana se decidió retirar del mercado productos cárnicos elaborados antes del pasado 1 de octubre, que podrían contener carne contaminada de BSE.