Chubut se mueve. Y las lecturas son varias. Para empezar, hoy se cumplen 50 años de la Masacre de Trelew por lo que en varias ciudades locales el día girará en torno de homenajes y recordatorios de una jornada fatídica.
Jorge Ávila y Juan Pablo Luque.
Chubut se mueve. Y las lecturas son varias. Para empezar, hoy se cumplen 50 años de la Masacre de Trelew por lo que en varias ciudades locales el día girará en torno de homenajes y recordatorios de una jornada fatídica.
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De fondo, claro, pero sin perder pisada, los espacios políticos empiezan a evaluar los pasos a dar. La confirmación de que el intendente de Trelew, Adrián Maderna, desdoblará y adelantará las elecciones puso en guardia a varios. Pese a que el gobernador Mariano Arcioni siempre tuvo una mirada provincial, su ligazón al ministro de Economía, Producción y Agricultura, Sergio Massa, lo obliga a pensar más allá. Y hoy, sabe, que depende de cómo le vaya al funcionario nacional para fijar una fecha alineado a o separada del devenir del país.
“Dialogamos sobre varios proyectos de inversión para Chubut y sobre las obras energéticas que estamos llevando adelante junto con el gobierno nacional”, comunicó Arcioni sobre el encuentro que mantuvo en las últimas horas con el líder del Frente Renovador en Buenos Aires.
No fue el único movimiento del gobernador. Días atrás, Arcioni también se reunió con el intendente de Comodoro Rivadavia, Juan Pablo Luque. La charla giró en torno a la posibilidad de un acercamiento de cara al 2023. Con el condicionante, principal, de cuándo será el llamado a elecciones. Al igual que su par de Trelew, el jefe comunal quiere adelantar.
Y es que pese a las diferencias entre el provincialismo y el Frente de Todos, se sabe que lo que une es el temor a que Juntos por el Cambio reconfirme la elecciones hecha durante las elecciones de medio término en 2021 cuando se impuso con holgura.
Hoy el PRO tiene una estrategia clara: meter el dedo en la llaga del radicalismo para generar las condiciones claras para imponerse en una interna y, también, generar una interna dentro del peronismo. Por eso no llamó la atención la foto que se sacó el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta junto al senador y futuro candidato a gobernador, Nacho Torres, y la diputada nacional, Ana Clara Romero, junto al secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Chubut, Jorge “Loma” Ávila. El gremialista, de clara cepa peronista, se mostró entre risas con los dirigentes del PRO. Y a nadie le llamó la atención. Sucede que durante el macrismo, y en pos de los mejor para su sindicato, Ávila ya había se había mostrado cercano al partido amarillo.
“Se vienen tiempos muy duros y si no nos defendemos, nos van a llevar puestos. Si no tenemos respuestas favorables nos encontrarán, a partir del 1 de septiembre, en la calle y después en los yacimientos”. Con esas palabras Ávila dejó en claro la posibilidad de realizar medidas de fuerza si no se avanza en una ley de hidrocarburos que garantice las inversiones en los yacimientos maduros.
La puja está vinculada a lo que considera una falta de atención de parte del gobierno nacional que, aseguran, solo mira para Vaca Muerta. “Nosotros queremos que a Vaca Muerta le vaya bien, pero cuando se descuidan a los demás sectores nos preocupamos. Parece que la patria termina en Río Negro y, de ahí, para abajo hay otra Argentina. Tenemos que pelear por nuestros derechos y esa pelea será dura donde el que tiene más por perder es el Estado”.
El mensaje de la reunión con Larreta fue claro. “Tratamos de ponernos en igualdad de condiciones para saber en qué lugar estamos parados. Necesitamos juntarnos con todos los actores para aclarar lo que buscamos a nivel nacional, que es una ley nacional que proteja las cuencas maduras”.
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