Recordemos que, a mediados de mayo, el BCRA aprobó una serie de medidas que apuntaban a controlar la inflación, que saltó al 8,4% en abril, luego de haberse ubicado en el 7,7% en marzo y, entre los anuncios que se hicieron, se anticipó que el Banco Central incrementaría su nivel de intervención en mercado de cambios seguiría administrando el ritmo del crawling peg (que son las microdevaluaciones diarias del peso).
Al respecto, el Fondo confirmó que "la tasa de crawl continuará utilizándose para preservar la competitividad y respaldar los objetivos de acumulación de reservas". Y, por otro lado afirmaron que la política monetaria seguirá siendo un instrumento clave para contener las presiones del mercado, con intervenciones en los mercados paralelos y de futuros de divisas centradas en abordar situaciones de condiciones desordenadas.
Lo central de esta noticia es que queda descartado por el momento el pedido de una devaluación de shock, como se comenta en el mercado desde hace tiempo que el FMI le viene exigiendo al Gobierno. El equipo económico se viene resistiendo a hacerla de un salto y va administrando la evolución del dólar gradualmente e interviniendo en los mercados cambiarios paralelos para mantener calma la plaza. . Y, este viernes, el FMI convalidó esta estrategia, que definirá lo que viene hacia adelante para el dólar oficial en la Argentina.
"Estas novedades permiten mantener el crawling peg (la devaluación lenta pero constante) del tipo de cambio mientras se mantiene la tasa de política monetaria en torno al 150%", explica a Ámbito Gonzalo Chiarullo, CEO de Número Bursátil. Y señala que un BCRA con reservas permite que el mercado de futuros se mantenga mas contenido, pujando a la baja las expectativas de devaluación del oficial a la vez que contiene un dólar blue en alza.
Dólar: lo que viene haciendo el BCRA
Según explica el economista y director de Analytica, Claudio Caprarulo, en junio, el Central bajo la tasa del crawling respecto a la de mayo (7,2% vs 7,5%) y esto se dio en un contexto en el que hubo una inflación del 6%. "Bajo un poco la tasa porque el ritmo de evolución de precios se desaceleró", señala el analista.
Sin embargo, es claro que superó por 1,2 puntos porcentuales a la inflación el ritmo de devaluación del peso, cuando lo que venía haciendo el BCRA era llevarlo en línea con esa variable hasta ese momento. Y esto responde, según Caprarulo, a que el Gobierno "no tiene margen para bajar la tasa de devaluación, entre otras cosas, porque viene perdiendo reservas".
Por otro lado, el director de la consultora EcoGo, Sebastián Menescaldi, apunta que "eso pasó también cuando bajaron la inflación, en noviembre y diciembre pasado", que el BCRA aprovecha para recuperar un poco el tipo de cambio y, por otro lado, lo ve como un gesto de buena voluntad para el FMI. Así, según la mirada de Caprarulo, en un punto, hasta principios de julio, esa política cambiaria ayudo a que la brecha cambiaria se mantuviera estable.
Y es que el economista Santiago Manoukian, de Ecolatina, detalla que este giro pragmático que comenzó el Gobierno desde que asumió Sergio Massa como ministro de Economía, en agosto del año pasado, hizo que se alineara el tipo de cambio oficial con la inflación. "Se está moviendo entre el 7% y el 7,5%. Cuando la inflación se acelera, el Gobierno lo sube un poco y, cuando se modera, tiende a bajarlo", dice. Eso afecta la expectativa de inflación porque le suma combustible a la dinámica de precios, pero explica que no hay margen para hacer otra cosa, incluso en un año electoral.
Massa Ituzaingó.jpg
Massa logró el esperado anuncio de un acuerdo con el FMI antes de las PASO.
Desde Ecolatina señalan que la complejidad que impone el “Frente de los Dólares” y la necesidad de evitar una mayor apreciación cambiaria le dejan escasos márgenes de maniobra al Gobierno para aplicar este año la tradicional receta electoral de atrasar el tipo de cambio a fin de usar al dólar oficial como ancla inflacionaria.
De hecho, si bien el tipo de cambio oficial avanzó un 45% en los primeros 6 meses del año frente a una inflación acumulada del 50,7%, el Tipo de Cambio Real Multilateral (ITCRM) se mantiene relativamente estable. "No obstante, como venimos señalando, no prevemos que se busque desandar el atraso mediante una corrección cambiaria (de hecho, el principal objetivo del Gobierno es evitarla), sino administrarlo, lo cual seguirá generando un exceso de demanda de divisas", apunta Manoukian.
Y esto responde a que los condicionantes de la realidad son tan fuertes que, aún teniendo costos políticos, como no hay márgenes para políticas monetarias y cambiarias expansivas, tienen que tomar este tipo de medidas. "No hay posibilidad de seguir atrasando el tipo de cambio, incluso en un contexto electoral", acota Manoukian.
Así, el Gobierno elige el mal menor y el objetivo del Gobierno sigue siendo el mismo, evitar un escenario disruptivo, esquivando un salto discreto del tipo de cambio oficial. Lo hace administrando el nivel de atraso cambiario. Y, este viernes, el Fondo convalidó esta estrategia, que es clave para el dólar en la Argentina hacia adelante.
Tras el acuerdo con el FMI, ¿cómo seguirá el dólar?
Manoukian observa que, hacia adelante, "todo indicaría que van a seguir en esta misma tónica porque el Gobierno no tiene margen para convalidar una mayor apreciación cambiaria porque la que ya está vigente le genera un exceso de demanda de divisas inconsistente con la situación de las reservas y con el superávit de cuenta corriente sostenido en el tiempo".
En consecuencia, asegura que "no es esperable que haya fuertes saltos del dólar oficial, pero no descarta que pueda haber alguna sorpresa post PASO", es decir, que se acelere. Y esta previsión que hace responde al hecho de que considera que "las medidas lucen cortas en relación a lo que reclamaba el FMI y puede ser que se complete un pedido de aceleración del crawling".
Menescaldi también considera que puede haber una aceleración hacia adelante, como un gesto de buena voluntad con el FMI. Así, habrá que ver cómo se administra, hacia adelante el tipo de cambio oficial. Todo indica que lo llevarán en torno a la inflación, aunque no hay que descartar alguna aceleración en algunos momentos del año para acercarse más a lo que exige el organismo de crédito.
En ese escenario, Chiarullo, augura "una expectativa inflacionaria más ordenada y no tan creciente en el corto plazo". Por otro lado, espera que esto puje a la baja al dólar blue, que responde a cuestiones de oferta y demanda. Y asegura que "una política monetaria aceptada por los acreedores, combinada con una devaluación del oficial constante y el incremento de las reservas del BCRA, permite avizorar una estabilización en la cotización incremental de las últimas semanas".
En simultaneo, apunta que todo ordenamiento de índole macroeconómico y político de este nivel mejora el perfil de riesgo sistémico para los bonos argentinos.
Dejá tu comentario