Política

Comodoro Py en "modo resiliencia": se alista para 27-O y concibe "bajas"

Casación, Cámara Federal y primera instancia hacen planes con la mira puesta en recambio presidencial. Les intriga ausencia de señales e interlocutores. Reuniones previas y posteriores, "bandera blanca" y "ruido" entre fiscales.

El lunes 12, a media mañana, hubo una reunión plenaria de la Cámara Federal de Casación Penal. Los rostros de los camaristas fueron el primer termómetro del resultado pos PASO que dejaron a un paso de la presidencia a Alberto Fernández y casi sin chances al Gobierno. Las caras largas activaron los corrillos subterráneos respecto a las especulaciones de un eventual retorno del kirchnerismo al poder y la consecuente diáspora que generaría en Comodoro Py. Empezaron los cálculos de jubilaciones, alejamientos y de balance de fuerzas en el Consejo de la Magistratura. En todo el edificio, la noticia derivó en diagnósticos sobre la suerte propia y ajena. Pero el desconcierto principal lo genera el hecho de que todavía no haya un interlocutor designado para entablar diálogos en nombre del candidato en materia judicial. Sus contactos con el edificio de Retiro –gravitante en la vida política de los últimos años- han sido siempre personales. Ya hubo intentos de acercamiento de algunos de los que fueron mencionados por Fernández como quienes deberían dar explicaciones por fallos que firmaron, supuestamente instigados por el Gobierno.

Tras el domingo, Liliana Catucci y Eduardo Riggi –de los más veteranos en Casación- reconfirmaron que tienen sus jubilaciones otorgadas y que podrían hacer uso del paso burocrático que los separa de gozarla. En la misma situación está Guillermo Yacobucci, de los recién llegados al máximo Tribunal penal y sin objeciones a su desempeño y Carlos Mahíques, fustigado en “Sinceramente” por haber sido “trasladado” a instancias del oficialismo. El actual presidente de Casación descansa en el histórico y buen vínculo que forjó con Eduardo “Wado” De Pedro, una suerte de canciller adoptado por el albertismo para cuestiones sensibles, por el pasado común en Mercedes. Juan Carlos Gemignani y Gustavo Hornos fueron quienes quedaron en posición más incómoda que el resto por no tener en la alforja el preciado trámite jubilatorio. El resto prepara el reciclaje, el arte de la supervivencia que ha caracterizado a los jueces del fuero más político.

Semanas antes de las PASO hubo una reunión en el cuarto piso del Palacio de Tribunales en una de las vocalías de la Corte con un enviado del Instituto Patria. El tópico de la conversación era el dilatado concurso para las vacantes en la Cámara Federal, tribunal clave en Comodoro Py. Para que se destrabe, el reclamo era que se asegurara un lugar para el oficialismo y otro para un candidato propuesto por el PJ. “¿Por qué solo dos, si los lugares son cuatro?”, fue la pregunta con respuesta incluida que se llevó el emisario. Si el resultado se confirmara en octubre, Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi –también trasladados a ese tribunal por decisión del Gobierno- tienen “el boleto picado” pero ya con el respaldo de la mayoría de la Corte que observa tranquila el panorama, interpretando que la llegada de Fernández sepultará ideas de ampliación.

En este escenario, sus decretos de designación están a tiro de anulación. Bruglia podrá acceder ya a la jubilación pero Bertuzzi tendrá que reclamar un eventual corrimiento en el fuero Contencioso Administrativo Federal, fuero garante de gobernabilidad de cada habitante de la Casa Rosada. Sus colegas en los Tribunales Orales Federales le habían advertido los riesgos de aceptar una posición al calor de una designación transitoria. La situación futura de Martín Irurzun –presidente de la Cámara- es un interrogante, por su “copyright” de las prisiones preventivas para exfuncionarios, cuya autoría ya no importa. El “poroteo” es contra un espejo. Nadie tiene precisiones de los planes futuros para Comodoro Py más allá de indicios. Es lo que genera incertidumbre y activa el “modo resiliencia” que, por primera vez, considera las “bajas”. El fiscal general Germán Moldes, uno de los fervientes anti-k anunció sus planes jubilatorios.

En primera instancia, hubo un trío ganador. Ariel Lijo, Rodolfo Canicoba Corral y Marcelo Martínez de Giorgi hace más de un mes que alistan el terreno de sus expedientes para dar malas noticias en causas en trámite por presuntos hechos de corrupción del macrismo. Incluso hubo una suerte de “polla” entre magistrados la semana previa con apuestas que partían desde los $2 mil a los $10 mil respecto de dos pronósticos luctuosos para Mauricio Macri. El primero radicaba en si Alberto se consagraría en primera vuelta. El segundo, en si Cambiemos alcanzaba la meta del 10 de diciembre. La juez María Servini dio el domingo una estocada sutil pero significativa: con su orden de publicar datos del recuento con el 10% de los principales distritos conjuró cualquier intento vano de manipulación de la información. El hecho de que el Gobierno la usara como excusa para no dar a conocer la brecha en las PASO la sulfuró. De Claudio Bonadio nadie espera otro destino que el de acogerse a la jubilación que ya posee una vez que eleve a juicio el resto de las causas a su cargo. Sin embargo, la situación de Julián Ercolini en este escenario será definitoria: su destino con Cambiemos era la Cámara Federal. Pero fue apuntado con el peso de las declaraciones públicas por Fernández, justamente de la mano de quien arribó a Comodoro Py durante el primer kirchnerismo. Sus colegas ven que detrás de los polémicos fallos allí hay algo personal pese a que el magistrado tendió líneas para recomponer el vínculo, mortificado por el resultado.

Los fiscales son un capítulo aparte. Guillermo Marijuan bajó el perfil hace meses y hasta el propio Carlos Stornelli buscó dar señales de bandera blanca antes de las PASO. En febrero cumple 60 y podrá también tramitar su retiro si existen circunstancias adversas, cálculo del que nadie es ajeno, ni siquiera sus eventuales acusadores en un proceso disciplinario. Salvo tres, el resto de los fiscales de juicio fueron “trasladados” por la Procuración, lo que los deja a merced de un eventual regreso a sus jurisdicciones. Eso si cambiara la cúpula de la Procuración General hoy al mando interinamente de Eduardo Casal. Quienes están en posición de sucederlo por jerarquía en el interinato son los procuradores ante la Corte. De ellos, Víctor Abramovich cuenta con preferencia, lo que sería percibido un triunfo para el CELS. No es tan sencillo. Laura Monti lo precede en antigüedad.

El jueves pasado hubo una tumultuosa reunión en la Asociación de Magistrados entre los integrantes de la Asociación de Fiscales (AFFUN). Fue el segundo encuentro con ánimos caldeados que llegaron hasta el ofrecimiento de renuncia del fiscal Ricardo Sáenz a integrar la mesa representación por los fiscales, merced a su apoyo público a Cambiemos. En su mayoría los “Celestes” propusieron al fiscal federal Jorge Di Lello para presidir AFFUN enfrentando en la elección a su vecino, Carlos Rívolo, candidato a la reelección. Para el sector opositor, hubo una excesiva identificación de los fiscales con el Gobierno lo que impediría que se constituya como interlocutor válido de una administración de signo PJ que permita destrabar soluciones para problemas concretos que los aquejan.

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