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3 de marzo 2015 - 18:52

A fuerza de goles, Dybala y Vietto entraron en la órbita de Barcelona y Real

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Dybala y Vietto, en los planes de Barcelona y Real Madrid, respectivamente.
Luciano Vietto y Paulo Dybala son parte de esa especie de segundo escalón en ascenso que ofrece el fútbol argentino en materia de delanteros, pero al tiempo reúnen características que desmienten fantasmagorías que aún a esta altura de la historia son divulgadas con inusitada ligereza.

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En efecto, persisten todavía los adoradores de la corpulencia que sostienen que, salvo excepciones, para destacar en las grandes ligas de Europa medir menos de 180 centímetros es un escollo insalvable.

Salvo excepciones, aclaran, puesto que de lo contrario se volvería imposible explicar por qué con semejante lastre de pequeñez anatómica el mejor futbolista del planeta es Lionel Messi y Carlos Tevez y Sergio Agüero entrarían en el top ten de los mejores atacantes del planeta o a lo menos rozarían esa distinción.

Desde esta perspectiva la regla virtuosa estaría representada por gente del porte del sueco Zlatan Ibrahimovic y el polaco Robert Lewandowski, por ejemplo.

Una verdad a medias, o una abierta falacia: Zlatan y Lewandowski son buenos por buenos y no por grandotes, del mismo modo que en la NBA existe un Tim Duncan que es crack por crack y no por gigante, aunque se sobreentienda la importancia de ser alto en el básquetbol, y en el voley, y la importancia de ser alto en el fútbol si de lo que se trata es de jugar de defensor central o de arquero.

Pero en un delantero, salvadas las consabidas distancias pueden ser tan posibilitadores los 187 centímetros con 79 kilos de Karim Benzema como los 165 centímetros con 68 kilos de Vietto.

Y si del Calcio hablamos, tanto puede sobresalir un tanque otoñal como Luca Toni cuanto un aparente livianito como Dybala.

No es cuestión de llegar antes a la pelota antes, en todo caso es cuestión de llegar en el momento justo, tampoco es cuestión de llevarse todo por delante, o no necesariamente, porque como reza el saber popular, más vale maña que fuerza.

Lo más importante, lo indispensable y por indispensable, decisivo, estriba en los recursos técnicos disponibles, en el entendimiento del juego, en la capacidad de ensamblar con las necesidades del conjunto y, en última instancia, en la facultad de aunar la madurez personal con la madurez futbolística.

He allí algunas de las gratas coincidencias de Vietto y Dybala, cordobeses los dos (uno de Balnearia y el otro de Laguna Larga), los dos clase 93 y los dos en plena transición hacia clubes más poderosos y por qué no hacia cumbres insospechadas hasta no hace tanto, cuando el hoy de Villarreal había perdido la titularidad en Racing y el ex-Instituto se debatía entre el salto de calidad y la irregularidad.

Vietto es hoy el dueño de un registro de pasmosa eficiencia (18 goles en 36 partidos) y entre otras cosas Mauricio Pochettino quiere llevárselo a Tottenham Hotspur y su representante reconoció una oferta de Real Madrid, mientras que a Dybala le ha quedado chico el modesto Palermo, marcha tercero entre los principales goleadores del Calcio y ya consta en la carpeta de unos cuantos clubes, entre los que se destaca Barcelona, amén de ser seguido en detalle por el técnico de la Selección, Gerardo Martino.

No se ha dicho hasta aquí y ya es tiempo de responder la pregunta del millón: ¿cómo juegan Vietto y Dybala?

Diestro Vietto, zurdo Dybala; más impetuoso Vietto, más fino Dybala, se parece mucho en una Santísima Trinidad: ubicación, astucia para forzar el error de los defensores y frialdad para resolver de cara al arquero, es decir, un menú que se corresponde con los de un delantero espléndido, aquí o allá, y de cualquier época.

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