ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

27 de junio 2005 - 00:00

Argentina debió luchar y sufrir para ser finalista

ver más
La felicidad de los jugadores argentinos luego de ganar ante México en la definición por penales. El miércoles disputan la Copa de las Confederaciones con Brasil.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

No resultó fácil dar otro paso en esta copa, porque México fue un rival más que complicado que llevó el partido hasta un alargue, donde se puso en ventaja casi al final de los primeros 15 minutos, pero que por su cautela desmedida propició la «arremetida» de Argentina y el empate merecido.

Después, en la ruleta de los penales, Lux volvió a lucirse en el sexto que ejecutó Osorio y le dio la clasificación a la Argentina.

Sin embargo, el equipo argentino necesitó estar en desventaja para despertar de su larga siesta de 105 minutos (90 suplementarios y los 15 iniciales del suplementario) y con más alma y corazón que fútbol y «magia» individual, logró llegar a la definición por penales.

Estuvo totalmente desconocido, porque no tuvo un correcto funcionamiento colectivo y porque con la pelota en los pies sus jugadores no supieron ni administrarla ni hacerla circular con coherencia para algún compañero. Si a estos dos factores se les suma que sus individualidades no tuvieron una buena tarde y que sus delanteros pasaron inadvertidos durante todo el encuentro, sólo se debía esperar una jugada de pelota parada o un tiro libre para conseguir la victoria y avanzar a las semifinales.

Enfrente estuvo México. Un equipo ordenado, que planteó el partido como lo hizo contra Brasil, que le había dado buenos réditos. Cedió la posesión de la pelota y esperó para salir rápido en contraataque.

Dispuso de tres defensores que se convirtieron en cinco, a los que les agregó cuatro mediocampistas: Morales, por izquierda, Pavel Pardo, Zinha y Lozano, quienes cuando recuperaban la pelota salían rápido en contraataque para asistir a un Borghetti que siempre complicó por arriba.

Argentina con la pelota en su poder no la supo administrar, porque Riquelme sólo demostró algunos destellos de su gran habilidad y porque Santana no se acercó para formar la sociedad que en los anteriores partidos se había generado.

La inoperancia en ofensiva fue tan llamativa que hasta Saviola dejó traslucir su impotencia al pegarle una patada de atrás a Pineda, por lo que tuvo que salir expulsado.

El partido se complicaba, pero Rafael Márquez también pegó de atrás (a Aimar), y el partido terminó con 10 jugadores cada uno. Llegó el suplementario. Argentina salió a buscar el triunfo, pero en un contraataque por izquierda, Salcido se fue desde la mitad del campo, dejó en el camino a Zanetti y cuando Coloccini salió al cruce remató venciendo a Lux.

Argentina sintió el gol como un sacudón a su historia. Salió a jugar el segundo suplementario con amor propio y lo « metió» en su arco a México.

Hasta que el goleador se hizo presente y nuevamente Figueroa le devolvió la tranquilidad a la Argentina.

Después lo pudo ganar, sin ir al momento más sufrido que tiene el fútbol: una definición por penales. En esa instancia la ejecución fue perfecta, y Lux le dio la alegría final.

El miércoles, la final ante los brasileños, reeditando el partido decisivo de la Copa América del año pasado.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias