Las cosas empezaron mal para la Selección argentina. Al equipo se lo notó nervioso y desconcentrado, y a los 7 minutos ya perdía 1 a 0 por un zapatazo chanfleado de Estoyanoff, que sorprendió a Abbondanzieri.
La Selección argentina en esos primeros minutos hizo su peor performance en la copa, sin volumen de juego y desequilibrado en las tres líneas. Sin embargo, en un minuto y por dos errores de los uruguayos pasó de perder 1 a 0 a ganar 2 a 1.
El primero fue un «infantil» penal de Darío Rodríguez a Delgado, que Cristian González convirtió; y el segundo, un inexplicable rebote del arquero Barbat aprovechado por Figueroa.
De allí en más parecía que se encaminaba hacia un fácil triunfo, porque empezó a aparecer D'Alessandro en todo su esplendor y muy bien acompañado por Delgado y Figueroa en ofensiva.
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