Los jugadores de Huracán de Tres Arroyos, en pleno festejo, luego de vencer 3 a 2 a Rafaela y conseguir el ascenso.
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El jugador fundamental fue un chico de 18 años y con muy pocos partidos en primera: Gustavo Oberman. Marcó el primer gol a los 2 minutos y le cometieron el penal sobre el final, que Quinteros convirtió en el gol decisivo.
Argentinos aprovechó la ventaja que traía desde Buenos Aires (también había ganado 2 a 1) y con el gol a los 2 minutos se dedicó a «cuidar la pelota» para aprovechar la desesperación de Talleres que no encontraba el empate.
En el segundo tiempo retrasó mucho sus líneas y lo dejó a Talleres -que había puesto a Cuba por Gill-jugar casi todo el tiempo cerca del área que defendía César Velázquez. Sin embargo, el empate llegó en un error arbitral por un inexistente penal de Fleitas a Osvaldo Velázquez. Después volvió a adelantarse y aprovechó los espacios que le dejaban los cordobeses. Así llegó el penal de Donnet a Oberman, que le aseguró el ascenso a Primera.
El final fue lamentable porque el público provocó desmanes y hasta le pegaron una pedrada al arquero César Velázquez. Argentinos Juniors volvió a Primera con la base de su « semillero» a prueba de crisis, que sigue siendo el más importante del fútbol argentino.
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