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12 de febrero 2012 - 23:36

Así no alcanza

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Este fútbol argentino regala las incongruencias más increíbles, como vender 10 mil generales para un partido que hasta dos días antes no se sabe cuándo y dónde se juega. A las autoridades que deciden sobre el fútbol habrá que agregar, como si fueran pocos, a los intendentes.

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Pero bueno, al final conseguimos "canchita" como cuando éramos pibes y el potrero de siempre estaba ocupado.

El campo de juego desastroso. Si Blas Amando dejó largo el pasto la semana pasada, este faltaba en varios sectores y la pelota picaba como una ovalada.

Fojito River, intrascendente, sin peso ofensivo, deambulando por la cancha sin ideas. Hasta que a los 33 minutos, después de casi nada, Pena despejó de cabeza, la pelota rebotó en el central Toledo y se le metió al arquero abajo.

-Gol!!!! No, no, ni lo grito. Vergüenza me da gritarlo. Pero, ¡al fin ligamos alguna vez!!!

A los 39 minutos vimos algo de lo que es el fútbol cuando Ocampos, arrancando por la izquierda después de recuperar una pelota, enganchó hacia adentro y clavó un derechazo arriba al segundo palo.

-Goooooooooolllllllllllllllllllll ¡!!!!!!!!!! Golazo pibe ¡!!!! Al fin algo en medio de esta siesta ¡!!!!!!!.

Sobre le final casi descuenta Chaca con un remate de zurda de Cobelli que se fue cerquita del palo.

Nos fuimos a los vestuarios con un partido resuelto en el resultado pero no en el juego. Porque River fue muy tibio en la primer parte, y de no ser por la fortuna, nos hubiésemos ido en cero a descansar.

Apenas empezó el segundo tiempo Maidana salvó el empate tapando un remate con destino de gol.

- No empecemos a sobrar que hoy no nos sobra nada ¡!!!!!!! Si seguimos dormidos nos vana embocar y vamos a sufrir un parto como de costumbre.


A partir de los 10 minutos del segundo tiempo el partido se transformó en un festival de bostezos. Chacarita no inquietaba y River hacía circular la pelota como si estuviese en una práctica, sin lastimar. El público comenzó a alentar, como quien se mueve para no dormirse, y desentendido de un partido que no le regalaba nada. Para peor se evidenció un egoísmo a la hora de armar maniobras ofensivas. Tanto el Torito como el Chori entraron en partidos propios, alternando por momentos apuro y displicencia. Cada intento terminaba con alguna cara larga de Aguirre, Sánchez o Trezeguet, quien tardó 11 minutos en tocar la pelota una vez que ingresó.

-Así no River, así no ¡!!!! No nos va a acompañar la suerte siempre.

Sobre el final un episodio lamentable, con Cavenaghi y Domínguez diciéndose de todo menos lindo. Por suerte, al menos para la hinchada, el abrazo final entre ambos al terminar el partido puso las cosas en su lugar.

Mal River, jugó un partido sin protagonismo, nunca impuso ni presencia ni juego y todo se limitó a dejar transcurrir el tiempo una vez que la suerte nos acompañó.

Había que ganar y se ganó, es cierto. Porque muchos se relamían con River detrás de Instituto y Central y fuera del ascenso directo.

Por suerte eso no sucedió, pero el equipo no mostró mejoría con respecto al partido pasado.

No quiero ser insistente pero debemos encontrar rápidamente el juego porque, de llegar así de ajustados a los tramos finales, la presión de ser River nos va a jugar en contra. Ya lo vivimos el año pasado cuando nos caímos con un piano y se apoderó de nosotros el miedo escénico.

Creo que cuando el Chori se tranquilice, Ponzio se afirme como líder, Trezeguet se ponga en línea en lo físico, y el Cavegol juegue mas cerca del arco, el equipo debería transitar con más peso futbolístico el resto del camino. Pero el fútbol es muchas veces una caja de sorpresas.

Mientras tanto lo único sorprendente fue el golazo del pibe Ocampos, y con eso sólo no alcanza, así es más lo que vamos a sufrir que disfrutar.

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