Cuando hay que ganar no se gana. Cuando existe la posibilidad de afirmarse en la punta y sacar chapa de candidato se pasea por la cancha lento y timorato, como quien quiere que pasen los minutos y no pase nada.
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Ya a los 4 minutos el negro Balanta perdió con Jara y así fue siempre hasta el final.
El circuito ofensivo de River no pesó nunca. Lanzini mandado a tapar la subida del marcador lateral en vez de estar preocupado por asociarse con la delantera.
-¡Que el pibe lo corra bueno, pero que lo mande a marcar como si el otro fuera Roberto Carlos! ¡Jugá Manzini que eso es lo que sabés hacer!
A los 14 minutos Cavenaghi pifia un gol increíble que ni cuenta se dio, cuando no definió de zurda -y van quichicientas tres-, y el arquero le regaló el primer palo y con eso todo el arco entero.
-Acordáte que en el vestuario se agarra la cabeza! ¡No se da cuenta porque como no tiene zurda ya lo descarta como posibilidad!
A los 36 minutos un penal inexistente cuando en realidad debió Delfino cobrar infracción a favor de River.
-¡Nooooooooo! ¡Nooooooooooo! ¿Quién le hizo creer a este carilindo que es buen árbitro?¡Andáte modelar Delfino! ¿Jugaste alguna vez a esto? Es foul del delantero, lo empuja y por eso el negro la toca con la mano sin querer.
-¡Grande Chichi! ¡¿Se adelantó? Y bue, es un "adelantado" del arco je, je! La cancha es un desastre. Entre tanta arena parece fútbol playero, se la dan todos a los contrarios.
En el segundo tiempo otra vez fue Estudiantes el que salió a buscar el partido y el triunfo. Sólo durante tres minutos, de los 20 a los 22, podemos decir que River superó al pincha. Y tuvo en ese lapso las dos únicas y claras oportunidades de convertir. Las dos en los pies de Fernandino que anda torcido para el arco. Primero una especie de tijera que sacó el arquero con los pies y después un remate de zurda entrando al área chica -sí leyó bien, de zurda- que el arquero desvió al corner.
En el último cuarto de hora todo fue de estudiantes quien creó cuatro opciones claras de gol: un tiro en el palo, una salvada de Maidana, una atajada increíble de Chichizola en el segundo minuto de descuento y en el rebote una pelota que lamió el palo.
-¡Al final, en el partido que había que ganar terminamos pidiendo la hora! Dependemos mucho de las individuales. Si desaparecen Carbonero y Lanzini River es un lamento. Y los dos de arriba se tienen que mover un poco más y más rápido. ¡Tenemos menos explosión que un chasqui bum!
Ahora se pueden prender San Lorenzo, Lanús, Central ¡y hasta Gimnasia!
Si el domingo le ganamos a Vélez no vayamos a cuidar el arco a Bahía Blanca contra Olimpo.
-Un poco más de audacia muchachos, de hambre de gloria, de atrevimiento.
¡En River, la historia la escribieron los que fueron para adelante!
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