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Esa noche mágica para el deporte de su país, la selección argentina de baloncesto terminó con un mito y venció al famoso "Dream Team" de Estados Unidos por 87-80 en el Mundial de Indianápolis, donde luego el conjunto albiceleste perdió la final en una apretada definición contra Yugoslavia.
Esa fecha marcó una bisagra en la historia del baloncesto ya que fue la primera vez que una selección estadounidense integrada por astros de la NBA perdió a nivel internacional.
Eso puso fin a una racha de 10 años que para los norteamericanos comenzó en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992.
Esa noche, Oberto fue uno de los héroes de Argentina y anotó 11 puntos.
Ahora ya sabe lo que es ganarle al equipo más fuerte del mundo y está listo para ir otra vez en busca de una nueva hazaña luego de vencer a Grecia por 69-64 con Argentina y pasar a las semifinales de los Juegos Olímpicos de Atenas, donde su equipo enfrentará el viernes a... Estados Unidos.
"Hicimos historia, pero podemos tener gloria. Eso es lo que todo el equipo espera", dijo Oberto, con absoluta seguridad en las primeras horas del viernes, después de la victoria de Argentina sobre Grecia, en la cual marcó 13 puntos y fue el máximo anotador de su equipo junto al estelar Emanuel Ginóbili.
"Hay que creer en lo que pueda hacer el equipo. Si puede volver a defender (como contra Grecia) y tener la agresividad que estamos teniendo y (juega) con tranquilidad, creo que jugando en equipo podemos tener muchas chances", en la semifinal del viernes por la noche ante los estadounidenses en el complejo olímpico de Atenas.
Estados Unidos, ahora algo lejos de aquel calificativo de "Dream Team" luego de sufrir derrotas en la primera fase del torneo ante Puerto Rico y Lituania, venció el jueves a España en un partido muy cerrado, pero en el cual también mejoró su funcionamiento y adaptación al juego internacional.
"Va a ser un partido muy físico porque ellos están mejorando y la defensa en zona ya nos los complica tanto", opinó Oberto, quien admitió que ante Grecia su equipo no jugó bien, aunque, aclaró, lo importante es que aún bajo esa circunstancia supo ganar ante un estadio que explotaba.
Estados Unidos "es un rival que partido a partido va mejorando muchísimo, sin duda que van a entrar muy motivados porque saben que ya se meten en una final y además, si yo estuviera en el lado de ellos me acordaría de lo que pasó en Indianápolis", agregó el pivote de 2,08 metros y 115 kilos.
El experimentado jugador de 29 años, que brilla en España con el Pamesa de Valencia, también compara esta situación con el momento que vivió este mismo equipo, con algunas pocas modificaciones, en el Mundial que disputó hace dos años y cuando el conjunto dirigido por Rubén Magnano dio la gran sorpresa.
La expectativa del público argentino se vive "un poco a la distancia, como estábamos en Indianápolis. Sabemos de la ilusión y cuando jugamos los partidos amistosos en Argentina (antes de viajar a Atenas) vimos todo lo que cree la gente en nosotros (...) y darle una alegría sería muy lindo".
"La semejanza (con la situación que se dio en Indianápolis) es que hay que ganar. En este equipo hay jugadores nuevos y de un torneo a otro es difícil comparar. Acá como sea hay que ganar", explicó.
Estados Unidos ya se tomó la revancha de aquella humillante derrota y hace casi un año aplastó a los argentinos en la final del torneo Preolímpico disputado en Puerto Rico, partido que no le dejó un grato recuerdo a Oberto, aunque no por eso bajará los brazos antes de dar pelea en Grecia.
"Ese partido lo pasamos mal, la final del preolímpico fue el que nos metieron más volcadas (...) pero ahora quedó demostrado que ellos ya han perdido y acá no hay un equipo imposible (de vencer).
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