El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Hasta allí Arsenal había planteado el partido con mucha inteligencia: lucha y achique de los espacios en la mitad de la cancha y cuando tenían la pelota, toques cortos y pelota al ras del piso aprovechando la gran habilidad de Silvio González. Este planteo se perfeccionó cuando Adrián Romero (que está a préstamo de River) aprovechó un rebote del arquero Caballero y puso el uno a cero.
Boca (habrá que señalar que con muchos suplentes) trató de encontrar espacios para progresar en ataque sin conseguirlo. En parte por la buena marca de los jugadores de Arsenal, pero --además-por la intrascendencia de Ezequiel González y Caneo que eran (hipotéticamente) los encargados de generar juego. Solamente Estévez por punta derecha lograba superar a Cogliandro con facilidad, pero sus centros siempre eran devueltos por la firmeza de Ruiz.
Ante esta situación Bianchi hizo ingresar (en el descanso) a Tevez por Ezequiel González. Con el cambio logró darle más agresividad al equipo. Tevez se «puso el equipo al hombro» y aunque pecó de demasiada intención individual fue el responsable de una levantada generalizada de su equipo que -a esta altura-merodeaba con peligro el área de Arsenal, aunque no concretaba en el arco lo que insinuaba en juego.
A partir de ese momento Boca se olvidó de tácticas y salió a descontar a cualquier precio (o como pudiera). Claro, un alto costo porque dejaba espaciospara que Arsenal de contraataque le marque el tercero, que a decir verdad lo tuvo a tiro. El partido se hizo desordenado, aunque emotivo por su ida y vuelta. Un gol de Tevez, con un remate que rebotó en un defensor descolocando a Limia puso el 2 a 1 y después la corazonada de Bianchi haciendo entrar a Schiavi concretaron un empate que se festejó como un triunfo, aunque cuando sea evaluado en frío, le puede llegar a costar el campeonato.
Dejá tu comentario