Guillermo Barros Schelotto supera a Jorge Anchén y desborda por izquierda. Es la jugada previa al segundo gol de Boca, que ganó con lo justo en un partido con muchas situaciones de gol.
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Los dos salieron con tres delanteros, jugando un esquema 4-3-3, por lo que el medio campo fue una zona de tránsito rápido, y hubo muchas llegadas al área. Antes del gol de la apertura del marcador por parte de Marcelo Delgado, el delantero había pegado un tiro en el travesaño; y por el otro lado, Pérez Castro había hecho lo mismo.
A la vocación ofensiva de los dos equipos se sumaban errores defensivos que fueron decisivos, porque Pontiroli tuvo responsabilidad en los dos goles de Boca (el primero le pasó por debajo de su cuerpo y en el segundo dio un rebote al medio del área ante un inofensivo remate de Barros Schelotto, permitiendo que conquiste Krupoviesa), y en el gol de Argentinos Juniors, Matías Silvestre se patinó y cayó sentado cuando corría para marcar a Niell. Lo que faltó fue precisión en los dos ataques; si no, el resultado hubiera tenido muchos más goles.
Argentinos fue superior en la primera mitad del partido por el trabajo de Pérez Castro y de Cristian Ledesma, sumado a las proyecciones sorpresivas del zaguero Facundo Quiroga; y Boca jugó mejor que su rival en el segundo tiempo, cuando Fernando Gago se adueñó de la zona media y, desde su capacidad para distribuirla pelota, fue creando circuitos ofensivos con Federico Insúa para arrimar peligro.
De los tres delanteros que puso Alfio Basile en la cancha el que mejor respondió fue Marcelo Delgado, que rotó por todo el frente de ataque y hasta bajó algunos metros para juntarse con Insúa. Palermo estuvo errático y desperdició cada una de las situaciones favorables que tuvo, y Guillermo Barros Schelotto alternó buenas con malas, pero en líneas generales no gravitó en el partido, aunque tuvo participación directa en el segundo gol.
A Argentinos Juniors le faltaron jugadores con experiencia que frenaran el ritmo desenfrenado que proponían desde sus defensores hasta sus delanteros. Corrió mucho más que lo que jugó y, aunque terminó presionando con mucho amor propio, le faltó serenidad para encontrar el empate.
Boca consiguió un triunfo que le sirve para trabajar con tranquilidad, pero sigue extrañando mucho a sus lesionados. La vuelta de Gago fue muy importante para manejar mejor la pelota, pero sin la habilidad en velocidad de Rodrigo Palacio ni el apoyo de Sebastián Battaglia haciendo todos los relevos en la mitad de la cancha, pierde mucha eficiencia, y eso se nota en todas sus líneas. Basile intentó un esquema más ofensivo para suplir estas carencias, pero la falta de puntería de sus delanteros lo hicieron sufrir demasiado. Aunque terminó festejando.
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