Martín
Palermo abre
los brazos
para festejar
el primer gol
de Boca que
él convirtió y
que sirvió
para desbaratar
la resistencia
de Racing.
Boca terminó
ganando con
mucha
comodidad.
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Racing salió con mucha actitud y despliegue, pero sin ambiciones ofensivas, a pesar de los esfuerzos solitarios del chileno Villanueva, peleando en inferioridad numérica con la defensa de Boca. Su primera intención fue neutralizar los circuitos ofensivos del rival y lo consiguió en la primera mitad con un gran trabajo de Juan Manuel Torres y De La Fuente. La idea era defender el arco invicto. Por eso, cuando Boca se puso en ventaja, tuvo que cambiar la táctica y, al arriesgar, dejó espacios que aprovechó Boca.
Boca no fue un equipo lúcido, pero tuvo prolijidad. Nunca se desarmó y desbarató cada intento de Racing con mucha suficiencia, por lo que Abbondanzieri, prácticamente, no tuvo trabajo durante los 90 minutos.
A partir de su seguridad defensiva a la que ayudó la poca ambición ofensiva del rival, fue planificando la forma de ganar el partido. Bastó que Federico Insúa apareciera una vez en el área con su gran habilidad para dejar solo a Palermo, quien marcó el primer gol, que fue decisivo.
Racing tuvo que cambiar su estructura para intentar el empate, y Diego Simeone hizo ingresar primero a Raúl Estévez por un inexpresivo Rubén Capria y después a Luna por Mirósevic, por lo que restó hombres al mediocampo para jugar con tres delanteros. Con esta estructura, creó una sola situación de gol, que Luna desperdició al demorarse, y en contrapartida, dejó espacios en la mitad de la cancha que fueron aprovechados por Ledesma y por Gago para empezar a manejar la pelota.
Una jugada individual de Federico Insúa, con pared con Delgado incluida, terminó en el segundo gol de Boca, y allí anímicamente Racing no opuso más resistencia.
Boca se convirtió en el dominador absoluto del partido; y Federico Insúa, en el mejor jugador del partido y eje de todos los ataques. Marcelo Delgado marcó el tercer gol, y Boca empezó a graduar sus energías.
Sin Insúa, ya reemplazado por Neri Cardozo, el equipo de Basile hizo correr la pelota en forma horizontal para que pasaranlos minutos, como « perdonándole la vida» a un Racing ya vencido.
Boca logró su tercera victoria consecutiva, recuperando solidez y contundencia, aunque le falte brillo a su juego en relación con el equipo que ganó el torneo Apertura.
Racing sigue cayendo a un pozo sin fondo. Luchó con mucha voluntad mientras tuvo el resultado a mano, pero su déficit no es anímico, sino futbolístico. Tiene un plantel muy joven, mechado con veteranos «demasiado veteranos». Le falta brújula, y el esquema cauteloso que propone Diego Simeone falla porque la defensa no está segura y siempre da alguna ventaja.
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