El triunfo de Lanús el viernes en Rosario por 4 a 1 obligó a sus perseguidores a ganar para no perder posiciones cuando sólo faltan tres fechas para terminar el torneo Apertura. Boca y Tigre lo lograron, pero Independiente perdió y Banfield empató, por lo que casi no tienen posibilidades de luchar por el título. Lanús le sigue llevando 3 puntos a Boca, que apabulló a Vélez con un contundente 4 a 0 y todavía depende de sus fuerzas porque debe enfrentar a Lanús en la penúltima fecha en la Bombonera con lo que podría descontar esos 3 puntos. Tigre derrotó por 3 a 0 a San Martín de San Juan y está tercero a 5 puntos, algo que ni sus más fanáticos simpatizantes soñaban conseguir a esta altura del campeonato. En cambio, Independiente perdió como local ante Estudiantes por 2 a 1 y quedó a 7 puntos junto a Banfield, que empató en un gol con Gimnasia de Jujuy y Argentinos Juniors, que goleó a Arsenal por 4 a 0.
Martín
Palermo se
llena la boca
de gol. El
delantero
marcó los
dos primeros
de un Boca
que recuperó
la contundencia
y sigue
dependiendo
de sí mismo
para soñar
con conquistar
el título de
campeón del
torneo
Apertura.
Boca no dejó dudas de que va a ser animador del torneo Apertura hasta el final. Ya superó la crisis, y en los dos últimos partidos con el nuevo esquema (4-4-2) sin enganche fue muy superior a sus rivales y ganó con amplitud.
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Ricardo La Volpe apostó a acumular 5 jugadores en defensa, pero se escalonaron mal y dejaron espacios que fueron aprovechados por un oportuno Palermo que con dos cabezazos marcó diferencias en el primer tiempo.
Boca manejó la pelota desde la precisión de Sebastián Battaglia para «patrullar» la mitad de la cancha y el desborde permanente de Alvaro González y Neri Cardozo. Sin embargo, fue Hugo Ibarra el que tiró los dos precisos centros para que Palermo marcara los dos goles.
En el segundo tiempo, La Volpe cambió su esquema con los ingresos de Cabral y Méndez, utilizando el mismo sistema que el rival, por lo que emparejó el juego en la mitad de la cancha, aunque no encontró la forma de generar peligro a un Migliore que pasó inadvertido en el arco de Boca, ya que nunca lo exigieron.
Escudero se empecinó en gambetear a todo el que se le plantaba en frente, por lo que terminó perdiendo siempre y Silva en luchar con Paletta y Maidana que le ganaron por velocidad todas las pelotas que fueron al área.
Boca, con el resultado a favor, le dejó la pelota al rival y buscó de contraataque y en dos ráfagas consecutivas consiguió los dos goles.
El primero tras un pifie grosero de Uglessich aprovechó Neri Cardozo para cruzar la pelota a Alvaro González que generosamente le dio el gol a Palacio ante el achique de Montoya, y el segundo (un minuto después) Alvaro González picó en diagonal y nadie lo marcó, por lo que convirtió solo ante la salida del arquero de Vélez.
Boca pudo hacer algún gol más, pero sus jugadores se excedieron en lujos demostrando que el partido para ellos era especial, porque muchos terminaron mal su relación con Ricardo La Volpe, mientras que Vélez nunca supo cómo desnivelar a un equipo que con este esquema clásico se muestra sólido en todas sus líneas y recuperó la contundencia ofensiva, una de las características que lo llevó a ganar tantos títulos.
Boca sabe que para ser campeón del Apertura no se tiene que descuidar y ganar los tres partidos que le quedan.
Como uno de sus rivales es Lanús, con ello aseguraría por lo menos un desempate, por lo que el campeonato todavía depende de sí mismo.
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