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20 de octubre 2008 - 00:00

Boca se quedó con el superclásico sacando ventaja de la desventaja

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Juan Román Riquelme fue la gran figura del partido y terminó ovacionado después de un par de semanas de conflicto.
Muchas veces un hecho que parece negativo se convierte en positivo y en la clave para ganar un partido. River y Boca estaban aburriendo con planteos timoratos y muy pocas llegadas hasta que Hugo Ibarra se hizo expulsar tontamente al insultar al árbitro asistente Ricardo Casas discutiendo un saque lateral.

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Lo que parecía una gran ventaja para River (Boca tuvo que improvisar de lateral a Vargas) le jugó en contra, porque River, en su intención de atacar, regaló espacios y Boca los aprovechó para contraatacar.

La figura clave fue otra vez Juan Román Riquelme; después de 15 días difíciles con acusaciones cruzadas, el 10 de Boca demostró que con ganas es el mejor jugador del fútbol nuestro. Puso en la cabeza de Viatri el centro desde la mitad de la cancha para que el juvenil definiera con categoría de emboquillada por sobre la estirada de Ojeda y después manejó todos los tiempos del partido, utilizando su repertorio de toques, cambios de frente, capacidad para defender la pelota con el cuerpo y habilidad para sacarse rivales de encima.

Para River es un golpe muy duro. De esos que van a costar revertir. Fue un equipo sin juego y sin alma. Partido en la mitad de la cancha donde Ahumada (hasta que lo sacaron) paseó al ritmo de Riquelme, sin ganarle una pelota limpia. Abelairas quiso ser socio de todos y no fue socio de ninguno. Augusto Fernández está con un ataque de amnesia futbolística que ya lleva más de dos meses y Buonanotte intentó con habilidad en el primer tiempo, pero después del gol de Boca se escondió primero en la punta derecha y después en la izquierda, donde casi no recibió la pelota.

Sólo se puede rescatar a Radamel Falcao García luchando contra todos los defensores de Boca y Villagra, que fue el más seguro de la defensa de River y el único que se proyectó con criterio.

Boca tuvo puntales en todas las líneas. En el arco Javier García empezó con dudas dando rebotes innecesarios, pero se fue consolidando y bajó varios centros con seguridad. Julio César Cáceres (otro con una semana difícil) fue el patrón de la defensa que le reclamaban. En el medio, Sebastián Battaglia cortó todo lo que pasó por su sector, y lo ya dicho de Riquelme, sumado al sacrificio de Lucas Viatri, que las luchó todas y aunque las estaba perdiendo todas no se dio por vencido y tuvo su premio.

Para Boca va a ser una semana de serenidad después de la tormenta; en cambio, River tendrá que sacar un buen resultado el miércoles ante las Chivas de Guadalajara por la Copa Sudamericana para apagar parcialmente el incendio. Porque el fuego de esta derrota seguirá ardiendo por un tiempo.

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