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Lo cierto es que las duras posiciones se flexibilizaron. Por de pronto, los directivos hicieron desaparecer en el nuevo vínculo esa cláusula de «productividad» en la que se pretendía que Palermo jugara -al menos-50% de los compromisos oficiales que asumirá el equipo.
Ese mismo punto había resultado el detonante para que Palermo no arreglara su incorporación el lunes, aconsejado por su representante, Gustavo Mascardi. Lo real es que el atacante tuvo que resignar en sus pretensiones iniciales. Porque al millón de dólares que quería percibir por la temporada, los dirigentes boquenses le restaron 100 mil. Entonces sí, la transferencia se concretó.
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