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La incertidumbre sobre el piso (estaba mojado, pero después fue secándose), el doble ingreso del auto de seguridad y la difícil interpretación de las nuevas reglas se transformaron en un cóctel explosivo, casi a pedido de la espectacularidad auspiciada por Bernie Ecclestone y Max Mosley. Montoya corrió una carrera superlativa, manchada sólo por su error del final, ya que tras su buena elección de neumáticos para piso seco, tomó la punta y la conservó hasta el giro 48, cuando fue superado por Coulthard. Informate más
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