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Al comienzo cada jugador mantuvo su saque en los dos primeros juegos, pero en el tercero, Nalbandian quebró el saque de Safin y se adelantó 2-1. A pesar del buen nivel de Nalbandian, quien jugó muy suelto de fondo, Safin logró ganarle el saque en el sexto juego y entonces el set desembocó en un tie break, que el local se adjudicó por 7-3.
En el segundo set, Safin comenzó a jugar de manera más ofensiva y quebró el saque del cordobés en el tercer juego (2-1), que a esa altura ya empezaba a quejarse de todos los fallos y su desconcentración repercutía en su juego. Pero Nalbandian logró tranquilizarse a tiempo y en el octavo juego le quebró el servicio a Safin para emparejar el encuentro, y llegar a otro tie-break, que esta vez se decidió a favor del argentino por 7-5. Contrariamente a lo que se podía suponer, Safin jugó un impecable tercer set, con un primer saque mortífero -en todo el partido conectó 25 aces-, todo lo contrario a Nalbandian y lo ganó por un contundente 6-0 y se adelantó 2-0 en el cuarto. Cuando parecía que el ruso se encaminaba hacia la victoria, Nalbandian volvió a mostrar lo mejor de su repertorio, le quebró el servicio en dos oportunidades y se puso 3-2. Pero Safin retomó su mejor nivel, ése que lo llevó a ser el número uno del mundo -actualmente está cuartopara ganar cuatro games consecutivos y poner por tercera vez en la historia a Rusia en la final.
Argentina se queda con un sabor agridulce porque a se podían haber quedado con la serie y conseguir un histórico pase a la final.
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