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Solamente el titular de Newell's Old Boys, Eduardo López, se mostró partidario de no iniciar el certamen, que tendrá como punto de partida el viernes 8 de febrero.
La mecha la había encendido, a fines del año pasado, el propio titular de la AFA, Julio Grondona, quien señaló que «tal como está la situación económica de los clubes, será muy difícil empezar la tempo-rada oficial en 2002».
En el mismo sentido se pronunciaron en primera instancia los dirigentes de Futbolistas Argentinos Agremiados a través de su secretario general, Sergio Marchi. Sin embargo, por las instituciones los puntos de vista difieren en gran medida.
«No iniciar el torneo no aporta nada, pero hay que plantear la renegociación de los convenios. Hace falta un sinceramiento profundo de todos los dirigentes y, obviamente, tratar el tema con Agremiados para que éstos se lo hagan extensivo a los jugadores», precisó el presidente de River, José María Aguilar. «Entre los dirigentes vamos a tratar el tema en la próxima reunión de Comité Ejecutivo, que se realizará el 17 de enero, y esta semana trataré de reunirme con Mauricio Macri para charlar sobre el asunto», amplió.
Macri coincide con su colega de River, pero es escéptico en cuanto al arranque del Clausura, y más allá de su intención, la impresión que tiene es que «será muy complicado empezar a jugar en las actuales condiciones».
El presidente de Independiente, Roberto Galano, destacó que «el fútbol está atado a la realidad del país, pero como ya estaba resentida la concurrencia a los estadios en el Apertura, decidir no jugar ahora acentuaría la disminución de la recaudación de los clubes». «Claro que todo esto deberá acompañarse por una inmediata modificación de pautas: no se pueden pagar más primas extraordinarias y se deben adecuar los sueldos y los premios a la situación que vive el país. Hay que adecuar los contratos en función de la devaluación», advirtió. Estas posturas chocaron de lleno con la del titular de Newell's Old Boys, Eduardo López, quien afirmó que el Clausura 2002 «no debe comenzar, porque se presenta una oportunidad histórica para replantear el fútbol argentino».
«Hay que modificar todo: desde las cifras de los contratos de los futbolistas hasta la forma de disputa de los certámenes, porque así no se puede seguir. ¿Qué institución se maneja solamente con lo que recauda? No hay ninguna, si siempre se pierde plata cuando se juega», destacó.
Coincidiendo con la concreción de estas modificaciones pero no con la idea de suspender el comienzo del campeo-nato, el vicepresidente de Chacarita, Armando Capriotti, sostuvo que debe producirse «una revolución ética de la dirigencia». «La situación actual de los clubes es grave y obedece al marco global de la economía del país. No se pueden pagar los sueldos y la seguridad, y para colmo nos dieron dos mazazos: primero el IVA y después la devaluación. Así, los presupuestos de las instituciones son un cartón dibujado», apreció.
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