El serbio Novak Djokovic con el trofeo en sus manos tras ganarle en Australia la final del Abierto a la revelación del torneo, el francés Jo-Wilfried Tsonga.
«¡Aquí voy a estar yo, aquí, aquí, con todos ellos!» No había pasado ni media hora de su éxito en el Abierto de tenis de Australia, y Novak Djokovic ya saboreaba las consecuencias de la gloria. El serbio recorría un pasillo tapizado con fotos de los anteriores campeones del torneo, y rozó con sus dedos las de Stefan Edberg y Mats Wilander, feliz por haberse unido al exclusivísimo club de ganadores de Grand Slam.
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Minutos antes, Djokovic había vencido a la revelación francesa Jo-Wilfried Tsonga por 4-6, 6-4, 6-3 y 7-6 (2) en la final del Abierto de Australia y quebró el monopolio de Roger Federer (ganador de las dos últimas ediciones) y Rafael Nadal.
El suizo y el español, uno y dos del mundo, eliminados en semifinales por Djokovic y Tsonga, respectivamente, habían ganado los once últimos torneos de Grand Slam, luego del triunfo del ruso Marat Safin en el Abierto de Australia de 2005.
Djokovic, de 20 años y número 3 del mundo, fue campeón inobjetable, a pesar de un inicio adverso, pues Tsonga, «el Muhamad Alí del tenis», de 22 y 38 del ranking (desde hoy quedará 18°), le ganó el primer set, primero y único que perdió el serbio durante todo el torneo.
Djokovic se convirtió en el campeón más joven de Australia desde que el sueco Stefan Edberg ganó la final de 1985 a su compatriota Mats Wilander y es además el primer serbio campeón masculino del Open local, primer Grand Slam del año.
Tsonga (con el público local a favor) fue aclamado cuando ganó el primer set en 49 minutos al quebrar a Djokovic en el décimo game, pero el serbio quebró en el séptimo del segundo, tras lo cual ganó también el tercero, tras fallar seis tantos de punto.
El serbio, que había perdido ante Federer la final del US Open 2007, precisó de un tie break en el cuarto, que se adjudicó con notable autoridad, 7-2, pese a que precisó ser atendido por unos calambres, ante un Tsonga ya nervioso,agotado e impreciso, luego de 3 horas y 6 minutos de una final agradable, aunque sin el nivel que ambos desplegaron en semifinales.
El serbio decidió arriesgar más y complicó el juego de red de Tsonga, cuyo servicio además perdió fuerzas, aunque quedó igualmente como el de mayor cantidad de aces en todo el torneo, superando al propio Federer.
Una derecha larga de Tsonga definió el partido.
«Sé que ustedes hubiesen preferido un quinto set y hoy no estuvieron tanto conmigo, pero no importa, los quiero igual», dijo sonriendo Djokovic tras el partido, entre risas del público.
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