Como jugador consiguió con Independiente los campeonatos locales de 1967, 1970, 1971 y la Copa Libertadores de 1972.
En su función de director técnico se adjudicó los antiguos Nacionales de 1977 (le ganó aquella recordada final a Talleres, donde Independiente término con 9 jugadores, en Córdoba), 1978, 1983 y dos torneos internacionales: la Copa Libertadores de América y la Intercontinental, ambas en 1984. El último período de Pastoriza en el banco de Indepediente concluyó en 1991 sin logros deportivos. Anteriormente había dirigido a Racing y a Boca y después trabajó en Argentinos Juniors, en el seleccionado de Venezuela, en Chacarita y en Talleres, y nuevamente volvió a Independiente, a partir del pasado campeonato Clausura.
En su vida privada debió superar algunos escollos y contratiempos, que él mismo se propuso esclarecer. Pastoriza fue un personaje querible por su perfil de «tipo con calle», aunque paradójicamente todos lo consideraban «un señor», porque parecía que se contradecían su forma de hablar y el manejo de grupos, donde hizo de la amistad un culto y del fútbol un juego.
Sus restos fueron velados hasta ayer a medianoche en el gimnasio Bottaro de la sede de Independiente y hoy a las 6 serán trasladados a Rosario, donde serán inhumados en un cementerio privado.
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