El Abierto de tenis de Australia se enfrentará mañana a un especial desafío: un jueves a 44 grados que elevará las dificultades para los jugadores, ya de por sí exigidos desde hace dos días por la ola de calor que azota Melbourne. Justamente, será cuando Juan Martín Del Potro enfrente al español Roberto Bautista por la segunda ronda del certamen.
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Tras un martes y un miércoles en los que los termómetros llegaron a marcar 42 grados, la cuarta jornada del torneo se presenta como la más calurosa, con el añadido de la posibilidad de lluvias y un mayor nivel de humedad que ayer y hoy.
"Pensé que podía llegar a morir", dijo el croata Ivan Dodig, que abandonó acalambrado cuando derrotaba al bosnio Damir Dzumhur 6-4, 6-4, 3-6 y 1-4.
"No es aceptable jugar en estas condiciones", añadió el croata, que lanzó una idea: suspender el juego entre las 13:00 y las 16:00 cuando la situación es de calor extremo.
El español David Ferrer, que derrotó al francés Adrian Mannarino por 7-6 (7-2), 5-7, 6-0 y 6-3, no está de acuerdo.
"Es de los días que más calor he sentido en mi carrera. Una sauna", dijo el número tres del mundo.
"Pero al final forma parte del juego. Es la esencia del tenis, ver quién es más duro de cabeza y quién tiene más coraje en los momentos críticos para llevarse el partido".
La ola de calor continuará hasta el viernes. Para el sábado se espera que las temperaturas bajen casi 20 grados.
La salida de Dodgic se suma a la del australiano Bernard Tomic, los alemanes Tommy Haas y Julian Reister, el kazako Andrey Golubev, los estadounidenses Alex Bogomolov y John Isner, el checo Radek Stepanek, el holandés Robin Haase y la eslovena Polona Hercog.
Con nueve retiradas, el abierto de Australia iguala el récord de abandonos en una ronda en la historia del tenis, con la que ocurrió en la primera ronda del abierto de Estados Unidos en 2011 y en la segunda de Wimbeldon de 2012.
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