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25 de abril 2013 - 18:38

Encontraron fallas en estadio que usarán en el Mundial

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El estadio Mineirao presentó algunas fallas en la prueba que hicieron durante el amistoso entre Brasil y Chile.
Problemas con el tránsito, acceso, numeración de sillas, falta de comida: el estadio mundialista Mineirao de Belo Horizonte mostró algunas fallas durante el amistoso 'test' entre Brasil y Chile, que las autoridades buscarán corregir para la Copa Confederaciones de junio próximo.

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Esta era la primera vez que el complejo deportivo era operado por el Comité Organizador Local (COL) de la Copa del Mundo --normalmente es operado por la Minas Arena, que lo remodeló--, por lo que era previsible que hubieran "algunos desafíos, algunos problemas", según Tiago Lacerda, secretario para la Copa del gobierno de Minas Gerais (sudeste), cuya capital es Belo Horizonte.

Inaugurado el 21 de diciembre, esta sede de la Confederaciones y del Mundial ya recibió más de 10 partidos de fútbol y en total unas 30 actividades, incluyendo conciertos musicales con alta asistencia.

"Uno siente evoluciones constantes" con la operación del estadio, aseguró Lacerda en entrevista con la AFP antes del choque entre Brasil y Chile.

En total, fueron testados más de una decena de puntos en áreas como limpieza, servicio al espectador, alimentación, tecnología de información, protocolo, operación de prensa, transporte, transmisión de televisión, voluntarios, seguridad, acreditación, logística y atención médica.

Nadie esperaba que la jornada transcurriera de forma perfecta. El objetivo del juego era identificar fallas y corregirlas para junio.

"Estamos felices, está claro que existen cosas que tienen que evolucionar, y es así que funciona. Estas evaluaciones sirven para ver si todo está saliendo como planificado", celebró Ricardo Trade, director ejecutivo del COL, citado en una nota de la FIFA.

El sábado, el Maracaná de Rio de Janeiro será probado en un evento con 30% de la capacidad máxima de público, en un amistoso entre los amigos de Bebeto y Ronaldo.

A las 19h15 locales (22h15 GMT) fueron abiertas las puertas del Mineirao, casi tres horas antes del pitazo inicial.

Un mar de gente colmó las calles que rodean el imponente Mineirao, cerradas al paso de vehículos siguiendo los parámetros de la FIFA. Los alrededores estaban totalmente colapsados y varios asistentes se quejaron de lo lejos que estaba el estadio del punto de cierre.

"Los cierres de calles generan trastornos en la ciudad, pero si queremos recibir la Copa Confederaciones y del Mundo tenemos que hacerlo, son sólo unos días", señaló Lacerda.

Complicó también el tránsito una protesta de profesores universitarios, que incluso obligó a desviar al autobús con la selección.

En total, fueron al estadio 53.331 espectadores. Varios estaban aún fuera del Mineirao cuando sonaban los himnos. Perdidos, buscando sus asientos, recibían un coro de "siéntate, siéntate, siéntate".

"Esos problemas son lo mejor que nos podía suceder. Situaciones extremas como esas son importantes para ver cómo proceder para solucionar estas cuestiones y permitir que el público entre con más rapidez", indicó Trade a medios de prensa.

Los organizadores prevén celebrar espectáculos de entretenimiento previo a los partidos para motivar a los aficionados a llegar más temprano.

El pasaje por los torniquetes fluyó con relativa normalidad. Los voluntarios orientaban a los espectadores con indicaciones en parlantes.

"Quiero felicitar a la organización y ahora ver ahí dentro como está eso, como quedó", dijo a la AFP uno de los espectadores, Eliel Pereira de Freitas, antes de entrar al estadio.

"El Mineirao mejoró mucho, espero que no falte agua, que Brasil gane y sea campeón", expresó por su parte Pedro Paulo Costa, otro aficionado de la 'canarinha'.

El agua no faltó, pero la comida sí. El diario O Tempo de Belo Horizonte reportó que en el segundo tiempo no había comida a la venta y muchos puntos cerraron antes del fin del partido.

Otra queja fueron las largas filas en los baños. "Si la hago me pierdo la mitad del segundo tiempo. Esto muestra que no tienen estructura", reclamó André Fernandes.

La numeración de sillas es novedad en la mayoría de los estadios de Brasil y el respeto de los asientos asignados fue una de las áreas evaluadas el miércoles.

Algunos hinchas se encontraron con otras personas que tenían los mismos puestos que ellos, y a algunos incluso le fueron asignadas sillas inexistentes.

"Ellos no saben dónde voy", gritaba un espectador. "El boleto no dice en qué bloque estoy y la chica me dijo que me sentara donde quisiera", comentó otro.

"Fuera, fuera, fuera", gritaba la gente a los "intrusos". La solución de la organización fue ubicar a parte de las personas que tenían estos problemas en las sillas sobrantes de la tribuna de prensa.

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