Tanto Estudiantes como Bolívar juegan con el mismo y necesario objetivo: ganar, porque el que se quede con los tres puntos avanzará a la siguiente ronda y, el que no, se despedirá de la Copa Libertadores.
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Ambos conjuntos suman siete puntos, al igual que el colombiano Independiente Santa Fe y el Sporting Cristal peruano, que también jugarán en Bogotá en el último capítulo de la serie.
No obstante, Estudiantes corre con las mayores obligaciones, por ser el de peor diferencia de gol (-1), por lo que un empate dejará afuera al equipo argentino y forzará al Bolívar a depender de lo que suceda en Bogotá.
Un caso tan extremo como éste convierte a los dos encuentros del grupo en verdaderas finales, con mínimas posibilidades de error.
«Para Estudiantes es una final del mundo, es el partido más importante en la historia del club en los últimos veinte años. Somos locales y debemos hacer valer el empuje de nuestra hinchada y ser inteligentes para manejar el partido», sentenció Jorge Burruchaga, el entrenador de Estudiantes.
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