Sufrió mucho, pero al final festejó. Estudiantes volvió a demostrar que en cancha de Quilmes es inexpugnable y siempre define los partidos en los últimos minutos.
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San Pablo había sido superior, había merecido como mínimo un empate, pero un remate de Carrusca fue sacado por Rogerio Ceni y Alayes conectó un centro atrás que el propio arquero metió con las piernas en su arco. Y por eso ganó.
Fue un partido de «dientes apretados», con mucha violencia y que a los 3 minutos ya tenía dos expulsados, uno de cada lado, por agresión mutua.
En ese panorama de presión y contrapresión, San Pablo hizo valer la capacidad individual de sus mediocampistas,principalmente Mineiroy Danilo, y fue el que manejó la pelota y el que tuvo las situaciones más claras para ponerse en ventaja.
Estudiantes estuvo retenido durante 65 minutos, jugando de contraataque de local, con Calderón como único punta y arriesgó en los últimos 25 minutos con la entrada de Lugüercio por Huerta y de Carrusca por Núñez.
Cuando el partido parecía definirse en un empate sin goles, porque San Pablo no llegaba con la misma claridad y Estudiantes empujaba, pero no sorprendía, el gol en contra del arquero brasileño le dio la victoria a un Estudiantes que, sin merecerlo, se llevó una ventaja que va a ser importante a la hora de jugar en Brasil después del Mundial.
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