El piloto Lewis Hamilton es trasladado luego del choque (arr). El MMcLaren siniestrado será reacondicionado por los técnicos en el caso de que el piloto pueda correr el GP. (der)
Nurburgring, (ANSA)- Un percance técnico, el mal ajuste de una rueda, desgastó elementos de la suspensión, dañó el neumático y provocó un descontrolado despiste del McLaren de Lewis Hamilton, quien pudo perder la vida ayer en Nurburgring.
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El accidente se registró a poco más de 5 minutos del final de la sesión de clasificación del GP de Europa de Fórmula 1, en la chicana que desde mañana será llamada Michael Schumacher, cuando Hamilton marchaba a 260 kilómetros por hora.
El inglés tenía puesta la sexta marcha y guiaba apenas detrás de la Ferrari de Felipe Massa, en procura de mejorar su tiempo y superar a Kimi Raikkonen, el otro piloto de la marca italiana.
En plena curva, el McLaren se volvió incontrolable: había cedido la suspensión delantera derecha, debido a un bulón mal ajustado en la llanta correspondiente, que provocó vibraciones que quebraron un soporte metálico, explicó oficialmente McLaren.
El auto apuntó hacia las protecciones externas, contra las que se estrelló con un ángulo de 45 grados, considerado por los pilotos particularmente peligroso, porque puede hacer estallar la célula de seguridad, algo que no se produjo esta vez.
En un primer momento, por la violencia del impacto, el accidente hizo recordar el de Silverstone, en 1999, que causó la fractura de ambas piernas a Michael Schumacher.
Hamilton, en el habitáculo destrozado, movió sus piernas y también en la camilla, lo que llevó al jefe de equoipo de McLaren, Ron Dennis, a afirmar poco después del impacto que el piloto no sufría fracturas.
Ayudado por algunos comisarios de pista, pero por sus propios medios, Hamilton abandonó la máquina y se acostó sobre el pasto, donde en esa posición aguardó el arribo de los primeros auxilios médicos.
Los facultativos le colocaron una mascarilla de oxígeno, lo colocaron delicadamente en camilla rígida y lo subieron a la ambulancia.
Entonces se vio una señal de tranquilidad porque Hamilton levantó el brazo derecho, con el pulgar de esa mano apuntando al cielo, en un gesto rápidamente interpretado como que no había sufrido lesiones alarmantes.
Tras la asistencia inicial en la clínica médica del circuito, el inglés fue trasladado en helicóptero al vecino hospital militar de Coblenza, donde se constató que no tenía fracturas pero se decidió tenerlo bajo observación, por eventuales repercusiones internas del impacto.
"Lewis está bien, habla normalmente y es conscientes, no siente dolores particulares y podría incluso correr mañana", declaró ayer Dennis.
La máquina de Hamilton efectuó una violenta desaceleración, en apenas poco más de 100 metros, de 260 kilómetros a cero, con tanta rapidez que Hamilton no atinó siquiera a quitar las manos del volante, como es de rutina en estos casos.
"Me siento bien, no tengo dolores y confío en poder correr mañana", fue la breve declaración que difundió McLaren de Hamilton.
El finlandés Gary Hartsein, el médico oficial de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), será quien dé la opinión decisiva.
El galeno verá a Hamilton, volverá a revisarlo y decidirá si salta a la pista.
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