Marcelo Gallardo debió sufrir la final de la Copa Libertadores desde afuera, ya que estaba suspendido justo para el partido que lo llevó a la gloria máxima como riverplatense, porque se consagró campeón como técnico después de haberlo hecho hace 19 años como jugador, y se lo agradeció "a Dios", al tiempo que anunció que ahora van "por más".
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"Una alegría tremenda, porque si un año atrás uno debía imaginar lo que ahora disfrutamos, era muy difícil", confió el "Muñeco", que ingresó al campo de juego junto a sus hijos una vez consumada la victoria sobre Tigres.
"No nos olvidamos de los jugadores que no están. Este es un grupo de profesionales que se entrena con mucha dedicación. Pero no fue fácil hacer todo el recorrido hasta llegar aquí", sentenció.
El plantel riverplatense viajará este jueves a las 17 rumbo a Japón para jugar la próxima semana la Copa Suruga Bank ante el Gamba Osaka local, pero en diciembre deberá retornar a ese país para enfrentarse, posiblemente, al Barcelona de Lionel Messi por el Mundial de Clubes.
"La idea era ir a Japón como campeones de América y lo conseguimos. Ahora hay que disfrutar", concluyó Gallardo. El "Muñeco" se transformó en el entrenador más ganador de la historia de River Plate en el ámbito internacional, al sumar su tercera consagración en apenas un año en el cargo.
El máximo título continental sumado le permitió despegarse de Héctor Veira y del riojano Ramón Díaz, a quienes había igualado en febrero de este año, con sólo siete meses de gestión, tras ganar la Recopa Sudamericana en una eliminatoria ida y vuelta con San Lorenzo.
El "Muñeco", que el 26 de julio pasado cumplió un año de su debut como entrenador "millonario", logró además una recuperación del estilo histórico de River con un sello de juego ofensivo desde los primeros partidos del Campeonato de Primera División 2014, año que finalizó con la obtención de la Copa Sudamericana y el subcampeonato local.
Y esta noche se convirtió en el único riverplatense en ganar la Copa Libertadores como jugador (1996) y también como entrenador (2015).
Entre sus aciertos futbolísticos, estuvo la recuperación de jugadores como Rodrigo Mora, Carlos Sánchez y Leonardo Ponzio, piezas claves de su proceso, que no habían sido tenidos en cuenta durante el trabajo del Ramón Díaz, su antecesor.
También la apuesta por incorporar jugadores sin gran cartel como Leonardo Pisculichi, que llegaba de irse al descenso con Argentinos Juniors y fue pieza clave para la conquista de la Sudamericana, o bien otros desconocidos, tal el caso de Tabaré Viudez (se quedó fuera del banco por lesión), que tuvo un aporte escaso pero clave en el tramo final de la Libertadores.
Su ciclo exitoso en el plano internacional estuvo marcado por el logro inédito de haber eliminado a Boca Juniors de los dos torneos semestrales organizados por la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol). En la Sudamericana 2014, River lo sacó de las semifinales tras empatar 0-0 en La Bombonera y vencerlo por 1-0 en el Monumental con gol de Pisculichi y en la Libertadores lo despidió en octavos, con otro 1-0 de local (Sánchez) y un empate sin goles inconcluso en La Boca.
El nivel de efectividad de partidos ganados fue otro de los méritos en la campaña, pues solamente sufrió siete derrotas en los 67 partidos oficiales (107 goles) que disputó River desde la llegada de Gallardo.
Su palmarés como técnico complementa los siete títulos festejados en el club a lo largo de sus tres etapas como jugador, en las que ganó la Libertadores 1996, la Supercopa 1997, los Aperturas 1993, 1994, 1996 y 1997 más los Clausura 1997 y 2004.
Incluso puede incrementar este año su foja exitosa si consigue la Copa Suruga Bank, que River disputará el próximo martes 11 ante el Gamba Osaka de Japón; el Mundial de Clubes FIFA, que disputará en ese mismo país en diciembre o bien el torneo de Primera actual, en el que marcha como escolta a tres unidades de la punta y con un partido postergado.
Por todas esas razones, la dirigencia de River Plate ya le ofreció la renovación de su contrato hasta fines del 2017 cuando acabe la gestión actual de Rodolfo D'Onofrio, que quiere cumplir el objetivo de haber contratado un solo entrenador en todo su gobierno.
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