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30 de agosto 2004 - 00:00

Gracias, Grecia... bienvenido Pekín

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Eran las 22.25 hora local (las 16.25 en Buenos Aires), cuando Rogge pasó la página de la historia de los Juegos de Atenas 2004. Sólo 25 minutos más tarde, la llama olímpica se apagó en el pebetero diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava, mediante el suave soplo simbólico de una niña.

Atenas 2004 terminó en una ceremonia en la que se descartó la tristeza de un final para destacar la alegría de un inicio, la de los próximos Juegos de Pekín 2008. El estadio olímpico de Atenas apareció decorado con un inmenso campo de trigo formado por más de 45.000 espigas en el que se representaba la unión entre el cielo y la tierra, y vivió el desfile de la despedida de los abanderados de los 202 países participantes en los Juegos.

«Declaro los Juegos de la XXVIII Olimpíada clausurados y de acuerdo con la tradición convoco a la juventud del mundo a reunirse dentro de cuatro años en Beijing», afirmó Rogge, presidente del COI desde hace tres años.

Nuevos campeones individuales, como Michael Phelps y Nicolás Massú, y también colectivos, como los equipos de fútbol y basquetbol de Argentina, 3,3 millones de boletos vendidos y un récord de 25 sanciones por doping dominaron los Juegos de Atenas, definidos como «un éxito» por Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional.

El nadador estadounidense Michael Phelps, ganador de seis oros y dos bronces, fue la figura de un campeonato que registró 8 récords mundiales y 19 olímpicos. La gran nota del medallero final, que dio preseas a sólo 75 de los 202 países en competencia, fue sin embargo el ascenso al segundo puesto de China (32-17-29, total de 63), que ganó incluso en disciplinas inéditas.

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