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Sin embargo, las dudas esta vez van por otros carriles. Por un lado, no sabe a ciencia cierta si podrá tener en condiciones normales a Samuel, que tal vez es lo que más le preocupa. Los allegados dicen que no es para tanto, porque aprovechará la circunstancia, si es que Samuel no puede estar, para probar en su lugar a Diego Placente, que ayer con el Bayer Leverkusen jugó un partido de alto nivel en el triunfo que mantuvo su equipo con el Liverpool. Cabe recordar que esta vez tampoco estarán Ayala y Crespo, que aunque están en plena etapa de recuperación, aún no se hallan en condiciones para exigencia semejante. Tampoco estará Simeone, que recién el domingo volvió a jugar con Lazio.
Sin proponérselo, Bielsa se ahorró otro dolor de cabeza. Para este encuentro no convocó a un tercer arquero, que al parecer -finalmente-recaerá sobre Bonano, que también ayer sufrió un duro golpe en el arco de Barcelona (que venció a Panatinaykos) y tuvo conmoción cerebral en el campo de juego y los médicos del equipo español ya aconsejaron dejar pasar varios días antes de que vuelva a la práctica activa.
Los que tienen acceso al predio de Ezeiza saben que Bielsa de los jugadores de nuestro medio tiene en mente sólo a dos: Husaín y Riquelme. Dicen que en el orden de preferencias es ése, pero que de llevar a alguno preferiría a los dos, porque tanto River como Boca están en una etapa -que puede llamarse decisiva-en el torneo local y cualquier traspié puede significar más que la simple pérdida de puntos. El técnico no puede perder de vista que, de convocarlos, los jugadores deben viajar el próximo viernes y no estarían en los complicados encuentros que proponen a priori Estudiantes-Boca, en La Plata, y River-Colón, en Núñez.